La palabra “pacto” que se encuentra en los capítulos 7, 8 y 9 del libro de Hebreos, está en letra cursiva. Lo hacen así para indicar que la palabra fue añadida, no existe en el texto griego original. El capítulo 7 empieza describiendo el sacerdocio Melquisedénico del Mesías y el versículo 12 establece que al haber cambio de sacerdocio (del Levítico al Melquisedénico) debe haber también cambio de ley.
La palabra ley aquí no se refiere a la Torah, sino a la ley del sacerdocio, es decir; los sacrificios de animales etc. Siendo coherentes con el texto, ya que estos tres capítulos tratan de lo mismo, del sacerdocio del Mesías, lo que leemos en Hebreos 8:13 es: “Al decir Nuevo (sacerdocio), ha dado por viejo al primero (sacerdocio levítico) y lo que se da…” recuerde que la palabra “pacto” no existe ahí, y que se está hablando es del sacerdocio del Mesías. Si continuamos leyendo en el capítulo 9:1 dice: “Ahora bien, aun el primer (sacerdocio) tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal”, y continúa explicando todo acerca del Tabernáculo. El Tabernáculo no fue construido para un pacto, sino para ejercer un sacerdocio. Luego en 9:9-11 explica claramente que todo eso es símbolo para el tiempo presente… impuesto hasta el tiempo de reformar las cosas, pero estando ya presente el Mesías no necesitamos dicho Tabernáculo. Por eso era necesario que el Templo fuera destruido. Yeshua lo dijo: “destruid este templo, y en tres días lo levantare” – Juan 2:19. Hablando de su cuerpo y del nuevo templo que los creyentes tendrían. “tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levanto el Señor, y no el hombre” – Hebreos 8:1-2. Por eso, si usted cree que la presencia de Elohim está en la iglesia (edificio) está equivocado. Para evitar la idolatría a los lugares y la manipulación del hombre, Elohim permitió que el templo fuera destruido. La Torah no ha sido abolida, ni se ha clavado en el madero. Se cambio de sacerdocio y se clavó la deuda que había en contra nuestra por violar la Torah, pero el mandamiento es el mismo. “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la Torah que habéis oído desde el principio” – 1Juan 2:7.
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