Hay dos tipos de ceguera. La ceguera física y la espiritual. Se dice que el ciego físico, desarrolla sus otros sentidos de forma extraordinaria y aprende a ver palpando, oliendo, sintiendo. Son sensibles, ven mas allá de lo que ve una persona con vista normal.
Pero el ciego espiritual por alguna razón desconocida en vez de desarrollar su sensibilidad, se embrutecen y su ceguera se vuelve cada vez mas tenebrosa, e irracional. Yeshua dijo: “el que me sigue no andará en tinieblas” – Juan 8:12. El problema es como hacer que el ciego espiritual busque la luz, cuando la misma Escritura dice: “los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” – Juan 3:19. Solo el Ruaj (Espíritu) puede redargüir al hombre y llevarlo a la Luz (Yeshua), nuestra labor es orar para que todos aquellos que amamos y están en tinieblas lleguen a la luz. Desafortunadamente aparte de los tropiezos normales del sistema, la religión muchas veces en vez de sacar al hombre de las tinieblas, pone tropiezos y lo encierra más y más en la oscuridad y desconocimiento de la verdad. El humanismo en el que muchas denominaciones están cayendo, es un tropiezo peligrosísimo, doctrinas de prosperidad y falsas expectativas que llevan a la gente a buscar a Elohim por bienestar material y físico, no para ser libres de la ceguera espiritual. Cuando Yeshua vino al mundo, encontró que el pueblo era llevado como ovejas al matadero por líderes que solo sabían poner tropiezo y cargas pesadas sobre el pueblo y los denuncia duramente: “Guías ciego… recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” – Mateo 23:24 y 15. Busquemos la luz, no pongamos tropiezo ni permitamos que lo pongan en nosotros, Yeshua es la luz y en El no hay tropiezo. “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas” – Juan 12:46. La atadura que una enseñanza errónea fuera de la Torah, desarrolla en el hombre es tan fuerte, que se dice que es más fácil llevar a un ateo al conocimiento de la verdad, que sacar a un religioso de la atadura a la cual ha sido esclavizado. “El entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el Tanaj, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por el Mesías es quitado” – 2Corintios 3:14.
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