Hoy en día los creyentes no se identifican como trigo o cizaña, sino a qué denominación perteneces. Las preguntas regulares son: ¿Eres de sana doctrina? ¿Eres trinitario? ¿Hablas en lenguas? Etc. Pero en el fin del siglo solo habrán dos denominaciones: trigo y cizaña.
El libro de Apocalipsis los llama diferente: “Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijo de Israel” – Apoc. 21:12. “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios… todo aquel que ama y hace mentira” – Apoc. 22:15. Es decir, o somos Israel o somos perros. Cuando entramos en Pacto con Yaweh a través del sacrificio del Mesías Yeshua, inmediatamente nos convertimos en un Israelita hecho y derecho, si sigues al Mesías, entonces perteneces a la denominación el Camino – “… a fin de que si hallase algunos hombre o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén” – Hechos 9:2. “Perseguía yo este Camino hasta la muerte” – Hechos 22:4. “Según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Elohim de mis padres, creyendo todas las cosas que en la Torah y en los profetas están escritas” – Hechos 22:14. ¿Eres un Israelita o eres un perro? No hay más denominaciones. El cielo no reconoce nombres como: bautistas, pentecostales, católicos, evangélicos, solo Israel, y a la nueva Jerusalén solo podemos entrar por las puertas cuyos nombres son los de las 12 tribus, así que o perteneces a Israel o estarás afuera. Israel obedece a Yaweh, observa la Torah, guarda las fiestas, guarda el Shabbat. Los perros pueden parecer religiosos pero siguen mandamientos y tradiciones de hombres. Pablo nos dice en Efesios 3:2 que nos guardemos de los perros, los malos obreros, los mutiladores del cuerpo. Solo hay dos denominaciones, tú eliges.
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