“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh YHVH, roca mía y redentor mío” (Salmo 19:14)
El chismorreo es con frecuencia considerado inofensivo, particularmente cuando lo comparan con el asesinato o el adulterio. Satanás se las ha ingeniado para disfrazar el chisme y presentarlo como algo normal en reuniones sociales o simples encuentros entre amigos(as), pero si desnudamos este engaño, veremos su asquerosa verdad. No hay nada inofensivo en el chisme; ya sea un simple comentario o algo intencional. La Biblia dice que: “de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36). El chisme tiene el poder de herir sentimientos, destruir reputaciones, dividir congregaciones, acabar relaciones, dañar vidas; y nadie tiene derecho a infligir tal desgracia en la vida de alguien. Aquellos que se encuentran en problemas, tribulaciones, desgracias todo lo que necesitan es oración y soporte no lenguas detractoras sacando conclusiones de situaciones de las cuales no tienen la imagen completa, y si la tuvieran, es a Dios a quien deben ir y no al vecino, amigo, con el pretexto de que te lo cuento solo para que oremos. “Pon guarda a mi boca, oh YHVH; guarda la puerta de mis labios” (Salmo 141:3)
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