“Conozco, oh YHVH, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23)
Una oportunidad bloqueada es una herramienta de enseñanza. YHVH no desperdicia nada y muchas veces permite que se nos cierren puertas para darnos lecciones de vida. Una puerta cerrada nos impide cometer errores y debemos entender que solo porque otro camino se vea despejado, no quiere decir que es el camino que YHVH quiere que tomemos, por eso debemos depender de la guía del Ruaj (Espíritu Santo) antes de tomar una decisión. Una puerta cerrada nos obliga a tomar otra ruta que tal vez sea más incomoda y no nos agrade, pero YHVH que conoce todo el camino, sabe que esta ruta nos producirá mayores frutos. Una puerta cerrada prueba nuestra confianza en YHVH y nos fortalece. Esperar es duro, especialmente cuando se nos han negado nuestros deseos, pero la espera nos hace pacientes y sabios. Una puerta cerrada nos da tiempo, pues no siempre estamos tan preparados como creemos para lo que estamos próximos a iniciar, ya sea un proyecto, una relación, un viaje, etc. En resumen, debemos estar tranquilos y depender totalmente de YHVH, pues solo El que delineo el camino para seguir sabe cuándo, como y que pasos debemos dar. Nosotros solo debemos permanecer en Su camino y estar seguros que llegaremos al destino ya antes determinado por El.
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