“La lámpara de cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz” (Lucas 11:34)
Cuando nuestra mirada es pura, no solo mira al Señor, sino también dentro de nuestro corazón y podemos ver los verdaderos motivos de nuestra vida. Mientras más cerca estamos de Yahushua, más fácil podemos ver nuestras faltas y eso es debido a Su luz. Cuando nuestro espíritu está lleno de luz, se deshace de cualquier oscuridad que aparezca, podemos discernir inmediatamente pensamientos no santos y pedir perdón, esto se llama caminar en la luz, y cuando caminamos en la luz podemos tener una buena relación con YHVH y con los demás. La Escritura dice que nosotros somos la “luz del mundo” y Yahushua quiere que brillemos con Su luz para que el mundo vea la obra del Padre quien sana nuestro cuerpo y corazón, limpia nuestros pensamientos, renueva nuestras mentes, nos da seguridad, no viste con Su justicia y nos llena de amor para El y los demás. Seamos honestos delante de Elohim, descubramos todos nuestros secretos ante El, pues El nos conoce mejor que nosotros mismos, permitamos que Su luz brille en nosotros sin desanimarnos sabiendo que nos está cambiando poco a poco, día a día. Proverbios 4:18 dice: “La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”
“Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Torah. Forasteros soy en la tierra; no encubras de mi tus mandamientos” (Salmo 119:18-19)
Creo que el error más grande que los seres humanos cometemos es el creer que llegamos a este mundo a echar raíces y vivimos como si nunca fuéramos a partir y entonces pasamos la mayor parte de nuestro tiempo trabajando para hacer nuestro nicho lo más cómodo posible y nos rodeamos de toda clase de comodidades que lo único que hacen es hacernos perder de vista la perspectiva real de nuestra vida. Somos forasteros y la única manera de conocer la ruta de nuestra vida y la forma de vivirla sin perder de vista la meta final, es conociendo a Elohim y Su Torah (mapa) donde El nos da instrucciones y a través de la cual nos guía. Hebreos 11:13 nos dice que todos los antepasados confesaron que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Lo que necesitamos ahora es que Elohim abra nuestros ojos y nos muestre las maravillas de Su Torah, todas las verdades que están ocultas en ella para ser reveladas a quienes le aman y quieren seguirle. Vivimos en un mundo vendido al diablo y por ahora nos movemos en sus dominios, por eso como hijos de Elohim debemos estar en sintonía con Su palabra para evitar ser consumidos por todas las cosas no santas que invaden el sistema.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de el mana la vida” (Proverbios 4:23)
El espíritu humano es el canal a través del cual Elohim irriga la sedienta tierra de nuestra vida. El agua del Ruaj (Espíritu Santo) fluye trayendo vida eterna a la tierra árida de nuestro corazón. Desde el mismo momento en que le pedimos a Yahshua que calme nuestra sed, el agua (Espíritu) empieza a fluir haciendo cambios dramáticos en nuestra vida, dándonos entendimiento inmediato, cambiando el color de todo a nuestro alrededor. En Juan 4:14 Yahashua promete que: “el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Sin embargo, la condición del canal puede ser un problema para la irrigación. Bloqueos como temor, orgullo, incredulidad, pueden dejar parte de nuestra vida seca, improductiva y en las manos del enemigo. Cuando el Ruaj encuentra este tipo de bloqueos y resistencias a su fluir, El está dispuesto a mostrarnos la verdad de nuestra situación, para que cooperando con El se produzcan los cambios necesarios. El no forzará el bloqueo, El espera a que nos rindamos al Señorío de Yahshua y así recibamos el agua de vida.
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