“Tus promesas han superado muchas pruebas” (Salmo 119:140)
Gracias Señor por tu fidelidad, aunque yo te falle, tú permaneces fiel y cumples tus promesas. Gracias por darme la fe para creer en ti y en ellas, porque eres tú el autor y consumador de mi fe. Gracias por enseñarme a esperar y confiar en que tú harás y terminarás la obra que has empezado en mí. Señor han sido tus promesas las que me han sostenido, ellas me han ayudado a superar muchas pruebas y a salir adelante. Gracias porque no ha faltado ni una sola palabra de todo lo que has dicho. Gracias porque jamás me has dejado avergonzada cuando he proclamado tus promesas, cuando he confesado que creo en ti y que eres tú quien me sustenta y guía, gracias Señor.
“¿Quién eres tú para juzgar al siervo ajeno?” (Romanos 14:4)
Creo que una de las lecciones más duras para nosotros como seres humanos es la de no juzgar. Es tan fácil ver las faltas ajenas y justificar las propias. Parece que para los defectos de los demás tenemos una vista 20/20 y para los propios somos miopes. Pero YHVH nos exhorta a no juzgar, y nos explica en su palabra que al hacerlo, estamos estableciendo los parámetros para nuestro propio juicio, “porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados” (Mateo 7:2). Luego también en su palabra nos muestra un camino mejor, el camino del amor y nos dice; “ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados” (1Pedro 4:8). Si nos amamos, no nos criticamos.
“¿Creen que puedo sanarlos?” (Mateo 9:28)
Una cosa es creer en YHVH y otra muy diferente, creerle a YHVH. Todos dicen creer en Dios, pero cuando de poner la fe en acción se trata, la mayoría nos quedamos cortos. “Ustedes son mis testigos, afirma el Señor, son mis siervos escogidos para que me conozcan y crean en mí” (Isaías 43:10). Yeshua mismo dijo, aunque no me creáis a mí, creed a las obras. No podemos creer en alguien y no creer en lo que él es. YHVH es quien dice que es, si él dice que puede sanarnos, lo hará, si dice que puede suplirnos, nos suplirá, si dice que nos protege, créele que lo hará. Creerle a YHVH es honrarlo, creerle a YHVH es amarlo, es adorarlo, es tomar su palabra por lo que es y el honra la fe de sus hijos, su palabra dice que él es galardonador de los que le buscan.
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