“Mejor me es la Torah de tu boca que millares de oro y plata” (Salmo 119:72)
La Palabra de YHVH no tiene precio. No puedo imaginarme que sería si no tuviéramos Su Torah en nuestro corazón, si Su guía no estuviera dentro de nosotros mostrándonos el camino. Debemos desear Su Palabra más que cualquier otra cosa. La Torah es la voluntad de YHVH para el hombre. Es Su Palabra la que le muestra a la humanidad que necesita un Redentor y es Su Palabra la que nos lleva al Mesías Yahushua, el Salvador del mundo. YHVH es justo y le da sabiduría a todos los que le temen para que sepan como operar en Su Reino, Su Reino de justicia. Yahshua también nos enseño como caminar en el Reino. Así como la vida de cualquier individuo como miembro de una sociedad tiene leyes, la Torah es la constitución que muestra cómo debe vivir un miembro de la Comunidad Santa de YHVH. Su Torah / Palabra, Instrucciones, son rectas, cualquier cosa fuera de Ella no lo es. Hay gran recompensa en caminar a la luz de la Torah. Hay recompensa por ser hacedor no solo oidor. La Torah nos revela la gloria de YHVH, la belleza de Su gran amor por la humanidad como lo vemos en la muerte y resurrección del Mesías Yahshua y nos dice como vivir como un pueblo kaddosh/separado. Debemos desear Su Palabra más que cualquier otra cosa y recordar de donde nos ha tomado, sometiéndonos a nuestro Creador y pidiéndole que nos enseñe a través de Su Ruaj Hakoddesh como caminar y vivir como ciudadanos de Su Reino.
“Compañías de impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu Torah. A media noche me levanto para alabarte por tus justo juicios” (Salmo 119:61-62)
Cuando la persecución y la aflicción se levanten, la Palabra debe estar en nuestros labios. Hechos 16:25 dice que cuando Pablo y Silas fueron encarcelados, a media noche oraban y cantaban himnos a YHVH. Ellos conocían el secreto de la libertad, la Palabra estaba en sus labios, no olvidaron la Torah, sino que dieron gracias y cantaron en su hora más oscura, en su media noche. ¿Qué podían estos judíos mesiánicos estar cantando? Las oraciones y salmos de la Torah, que más podían cantar. No existían himnarios como hoy en día, ellos proclamaban la Palabra en oraciones y cánticos. El pondrá canción en nuestros labios en la hora más oscura, El es nuestra fortaleza y nos llena de valor a través de Su Palabra. La Torah es luz en nuestra oscuridad – “Lámpara es a mis pies tu Torah, y lumbrera en mi camino” – Salmo 119:105. Es ahí cuando viene el sacrificio de alabanza, cuando estamos angustiados y sin deseo de alabar, es ahí cuando debemos alabarlo y adorarlo con todo nuestro corazón. La maldad que hay en el mundo hoy en día es suficiente para deprimirnos, a veces parece que el malvado ganara terreno, pero en esos momentos es cuando debemos recordar Su Palabra, porque es en Ella donde encontramos esperanza y fortaleza para romper ataduras y seguir adelante en medio de la oscuridad que atraviesa el mundo. El ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos.
“La lámpara de cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz” (Lucas 11:34)
Cuando nuestra mirada es pura, no solo mira al Señor, sino también dentro de nuestro corazón y podemos ver los verdaderos motivos de nuestra vida. Mientras más cerca estamos de Yahushua, más fácil podemos ver nuestras faltas y eso es debido a Su luz. Cuando nuestro espíritu está lleno de luz, se deshace de cualquier oscuridad que aparezca, podemos discernir inmediatamente pensamientos no santos y pedir perdón, esto se llama caminar en la luz, y cuando caminamos en la luz podemos tener una buena relación con YHVH y con los demás. La Escritura dice que nosotros somos la “luz del mundo” y Yahushua quiere que brillemos con Su luz para que el mundo vea la obra del Padre quien sana nuestro cuerpo y corazón, limpia nuestros pensamientos, renueva nuestras mentes, nos da seguridad, no viste con Su justicia y nos llena de amor para El y los demás. Seamos honestos delante de Elohim, descubramos todos nuestros secretos ante El, pues El nos conoce mejor que nosotros mismos, permitamos que Su luz brille en nosotros sin desanimarnos sabiendo que nos está cambiando poco a poco, día a día. Proverbios 4:18 dice: “La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”
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