“Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón como para Dios y no para los hombres” (Colosenses 3:23)
Hacer todas las cosas para el Señor nos evita decepciones, nos ayuda a enfrentar todo con una actitud positiva, produce en nosotros alegría pues sabemos que es para él y no para los hombres. Por consiguiente no tenemos que preocuparnos por la ingratitud. Así que, si tu jefe no aprecia tu labor, recuerda, trabajas para YHVH y el hace que tu jefe pague. Si tu familia no te valora, recuerda, eres hija, esposa, madre, hermana para el Señor y es el quien confirma en nosotros la obra de nuestras manos. Es maravilloso saber que hagamos lo que hagamos, YHVH lo aprecia, lo valora, nos enseña a través de ello y como resultado, crecemos en nuestra relación con El.
“No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos” (Marcos 2:17)
Es lógico, sólo cuando estamos enfermos visitamos el médico. El problema con los asuntos espirituales, es que la mayoría de la gente cree estar sana y resulta que no es así. Todos, todos estamos enfermos, todos, todos, si Yeshua no es Señor de nuestra vida, si no es el quien nos guía y dirige, estamos enfermos y necesitamos médico. Nadie puede estar bien sin YHVH. Puede vivir éticamente, ser exitoso, aun creer que no necesita a YHVH, pero tarde o temprano, se dará cuenta que su vida está vacía, que carece de sentido, que ganó dinero, fama y poder, pero su corazón está muerto en vida. Hemos sido creados con una necesidad espiritual que sólo YHVH puede llenar.
“Yo vengo a habitar en medio de ti, afirma el Señor” (Zacarías 2:10)
Cuando llegamos a los pies del Señor, es muy común que empecemos a experimentar cambios. Cambios no programados porque hay muchas cosas en nuestra vida rutinaria, que no queremos cambiar, estamos cómodos con ellas, pero el Señor opina que deben cambiarse para poder llevar a cabo nuestra transformación. Al comienzo duelen y uno piensa que tal vez esta sea la última. Pero no, los cambios siguen y es como cuando están demoliendo una casa para construir otra. Tumban puertas, derriban muros, barren con todo y duele, sí que duele. Yo llegue a pensar que quería transformar en una mansión el rancho de mi corazón, pero no, su plan es hacer de él, el templo de Su habitación.
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