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Gota de Amor - Abril 22/2011






“Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias” (Éxodo 3:7)


Participar de esta Fiesta de Pascua no solo nos invita a regocijarnos en nuestra liberación, y salvación provista por YHWH a través de nuestro Mesías Yeshua, sino que también nos recuerda las angustias de una vida sin El y la certeza de saber que YHWH jamás se olvida de Su pueblo. Al pan sin levadura también le llaman: pan de aflicción – pan de humillación o pan de humildad. No quiere decir que debemos flagelarnos en arrepentimiento durante estos días, sino que al comer este pan nos identificamos con los sufrimientos de nuestro Mesías. Contrario al pan con levadura que depende de un agente externo (levadura) el pan sin levadura es simple y puro, solo pon harina y agua, mezcla y hornea. En la antigüedad el pan con levadura lo hacían añadiendo un poco de masa agria a la mezcla, pero el pan sin levadura no tiene historia, es masa nueva, no trae nada del pasado. En otras palabras; el pan sin levadura representa el corte definitivo que hacemos con el pasado, este pan no conlleva ninguna labor ni ayuda humana. Es simple, es masa nueva y pura. Comer el pan de aflicción es testificar de nuestra ineptitud para obtener justicia por nuestros propios medios, todo depende de Él y de Su misericordia.

Gota de Amor - Abril 21/2011






“Siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto” (Deuteronomio 16:3)


De nuevo, la levadura es símbolo de muerte y decadencia. El inflamiento de la masa solo es posible por medio del proceso natural de decadencia. Los sagas identifican la levadura con el yetzer hara – nuestra inclinación natural al mal. Pero, ¿cuál es la conexión con Yeshua? Primero, el pan sin levadura es imagen de Su santidad y pureza. Su vida y sacrificio fue sin levadura, sin la mancha de la maldición de la muerte, y por consiguiente fue considerado “cordero si mancha y sin contaminación” – 1Pedro 1:19. Luego, después de su muerte, su cuerpo no sufrió el proceso de corrupción (descomposición del cuerpo), su cuerpo no volvió al polvo como el de Adán. La maldición dada al primer Adán en el jardín de Edén – “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra… pues polvo eres, y al polvo volverás” – Génesis 3:19. Como el segundo Adán – Adam haSheni – su muerte acabó con el poder de la muerte haciendo a un lado el pecado a través de su propio sacrificio – “se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” – Hebreos 9:26.

Gota de Amor - Abril 20/2011






“¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa” (1Corintios 5:6-7)


El pecado tiene efecto levadura (estimulante) en el corazón del hombre. Simplemente no podemos permitir un pequeño pecado en nuestra vida sin afectar toda nuestra vida espiritual. Los pecados ocultos (hipocresía), se riegan como corrupción espiritual en todo el cuerpo, y finalmente salen a la luz – “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifiesto; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a la luz” – Lucas 8:17. Pablo nos anima a limpiarnos de la vieja levadura para que seamos nueva masa, es decir una sustancia nueva, limpia de toda la amargura y corrupción, de la vida pasada. Como nuestro Mesías fue sacrificado como nuestro cordero pascual, somos una nueva creación limpia de toda levadura por el poder del Ruaj Ha Koddesh. Por consiguiente, dejemos atrás nuestra vieja naturaleza y limpiémonos de toda la levadura de Egipto (sistema), que gangrena nuestro corazón y nos enferma. Caminemos sin hipocresía, en la verdad y amor YHWH.

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