La tendencia humana del hombre es creer que él es el protagonista en la historia de su vida. Esta vista tan corta es consecuencia de la soberbia que llevada a extremos puede tomar la forma de narcisismo o aún de comportamiento sicopático, encoge el universo, limitándolo solo a lo que la persona ve con sus propios ojos y escucha con sus oídos, haciéndolo extremadamente pequeño, como un cañón encerrado por sus propias paredes.
Este es el inicio de la historia de dos hermanos que sin saberlo su madre ni ellos mismos, daría comienzo a una enemistad que ha permanecido por siglos. Esaú fue el hijo mayor y Jacob el menor. Esaú llego a ser Edom, hoy parte de Jordania, pueblo musulmán. Jacob llego a ser Israel.
Todos somos esclavos de alguien o algo. Muchos que creen ser libres, con frecuencia están atados por pecados esclavizantes, adiciones, lujurias, presiones y objetivos de auto-progreso que causan estrés y aun enfermedades. Algunos están esclavizados al reino de Lucifer por medio de religiones o sistemas de creencias que dan la apariencia de bondad y verdad, pero en sí, nunca han roto con el reino de las tinieblas.
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