Jugar a “escondidas” es un juego de niños, pero muchos continúan jugando a través de su vida. No escondiéndose ellos, sino escondiendo sus malos hábitos, y no buscando a sus compañeros de juego, sino señalándole sus defectos.
Por lo regular cuando experimentamos tormentas o inundaciones en la vida, nos atemorizamos. Pero, la vida siempre traerá tales eventos, nadie está exento de ellos. Los experimentamos en nuestras relaciones, nuestra salud, en el trabajo en las iglesias y comunidades, como también en la situación mundial hoy día.
Cuando consideramos la cantidad de promesas que hay en las Escrituras para la humanidad, para Su pueblo, es asombroso solo pensar que ninguna de ellas ha sido olvidad o revocada.
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