En 2 Reyes leemos como los sirios creyendo que Israel venia contra ellos acompañado de otros ejércitos, huyeron dejando todas sus riquezas en el campamento, y como 4 leprosos que llegaron al campamento, al encontrar toda esa riqueza, empezaron a comer y a esconder todo. Inicialmente, querían disfrutar solos de la bonanza, fue después de reflexionar que decidieron ir a la ciudad y dar las buenas nuevas. A veces, nosotros actuamos como esos leprosos y cuando experimentamos la intervención divina en nuestra vida nos olvidamos de compartir con otros. Mucha gente está en estos momentos luchando, con problemas emocionales, económicos, de salud, etc. y necesita saber a dónde ir, a quien acudir, y nosotros que hemos visto a Elohim actuar en nuestra situación nos quedamos callados. Es necesario compartir con los demás sobre las bendiciones de Elohim, es necesario compartir testificando de Su maravillosa intervención, es necesario contarle a aquellos con cualquier necesidad, sobre la fuente de vida, provisión y alimento para nuestra alma y espíritu que hemos encontrado en el Padre Celestial. Todos, en algún momento de la vida hemos experimentado algún tipo de esclavitud o atadura, y todos aquellos que hemos experimentado la liberación dada por Elohim, necesitamos contar, gritar desde la montaña sobre las bondades de YHVH para que todo aquel en necesidad sepa a donde ir por la fuente de sanidad. Compartamos la buenas nuevas con los demás.
Cuando Elohim sale a la batalla, no hay plan ni estrategia humana que pueda tener éxito contra El. Desde la caída del hombre, Satanás ha planeado y guerreado contra el Mesías, y ha llevado a la humanidad al fondo de la depravación y el pecado, en su afán por separarlo de YHVH. Pero la conclusión final de la historia está asegurada, porque Yahshua personalmente venció a Satanás en el madero. El hombre puede hacer lo que quiera para promover sus propias habilidades y hacer de el mismo un objeto de adoración, pero todo lo que hace para declararse sabio, solo prueba lo tonto e insignificante que verdaderamente es. El Salmo 19 dice: “Los cielos declaran la gloria de Elohim”, todo el universo está en Sus manos. El hombre puede ignorar los mandamientos de Elohim, como lo ha estado haciendo por años, puede acumular riquezas, poder y conocimiento humano, puede creer que es suficiente y no necesita de Elohim, pero un día pueblos y gobiernos serán llamados a cuenta y aquellos que han ignorado a Elohim y han despreciado Su Torah, querrán esconderse de vergüenza cuando se den cuenta de lo que han hecho y del juicio que han traído sobre ellos mismos. Demos gracias a Elohim por la victoria que nos ha dado en Yahshua, démosle gracias por Su misericordia al revelarnos Su gracia, Su Torah y por hacernos parte de Su pueblo.
Aquí tenemos un día que es separado de los otros y es llamado Shabbat. YHVH ha dicho que todo lo que tengamos que hacer, debemos hacerlo en seis días, trabajar, limpiar, cocinar, comprar, etc., de manera que en Shabbat podamos entrar en un tiempo de reposo. La palabra Shabbat es una palabra hebrea que significa: parar – desistir – parar todo trabajo. La vida se vuelve tan rápida y ocupada que a veces no tenemos tiempo para Elohim, pero El en Su infinita sabiduría, sabía que esto sucedería y para que funcionáramos de la mejor manera y para que nuestra vida espiritual no sufriera, separó un día para que estuviéramos libres para adorarlo y pasar tiempo con aquellos que amamos. Todos necesitamos pasar tiempo en Su presencia, dejar que Su palabra (Torah) renueve nuestra mente y espíritu, alabar Su Nombre y dejar que Su unción nos llene y fortalezca para poder vivir a la altura de Sus estatutos, una semana más. Todos necesitamos hacer a un lado nuestras propias agendas y planes y aferrarnos a la agenda y plan de YHVH, y dejar que El sea el Adonai de nuestra vida. Shabbat fue creado para que sea un tiempo de gozo y renovación cuando podamos olvidarnos de nuestros problemas y preocupaciones y tener el tiempo solo para regocijarnos en Su presencia.
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