La situación mundial no parece mejorar, todo lo contrario, cada día surge un nuevo problema o crisis, virus, bancarrotas, corrupción gubernamental, derrame de petróleo, epidemias, etc. lo cual quiere decir que no tienes que ir muy lejos para ver a la gente luchando desesperadamente por encontrar algún tipo de refugio y seguridad. El aspecto positivo de todo esto es, que nos obliga a evaluar donde está nuestra verdadera seguridad. Las cosas no van a mejorar, solo lea Mateo 24 y lo verá. Pero en el versículo 6 Yahshua dice: “mirad que no os turbéis”. El reto es: ¿estamos listos? ¿Estamos preparados? No quiero decir, si tenemos provisión, si hemos hecho un plan de contingencia. Quiero decir: ¿estamos tan firmes en nuestra relación con Elohim, conocemos tan bien Su naturaleza y carácter hasta el punto que nuestro corazón no tema, porque sabemos que en El está nuestro refugio y fortaleza? ¿Hemos rendido nuestro corazón a El de tal manera que le permitamos tomar Su lugar como Rey y Señor de nuestra vida? ¿De verdad sabemos lo que significa ser un Hijo de Elohim? Porque ese es el único lugar donde descubriremos esa esperanza y seguridad que tanto anhelamos. Busquemos ese lugar en El donde el temor a las epidemias, colapsos económicos o guerras no tenga poder sobre nosotros.
Edificar casa para los hebreos era: engendrar hijos / construir una familia. David quería construirle casa a YHVH pero El dijo: “No he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo” – 1Crónicas 17:5. Elohim sabía el problema que sería que el hombre empezara a construir casas, templos para El, sabía de la tendencia del corazón humano hacia la idolatría, sabía que el hombre siempre termina adorando la creación y no al Creador. El no estaba interesado en casa para habitar, sino en construirle a David casa y se lo hace saber a través del profeta Natán, pero la casa que Elohim le construiría a David, no sería un sitio para habitar sino una descendencia que siempre estaría en el trono de Israel y a través de la cual vendría el Mesías. Cuando Yahshua es engendrado en María, Elohim empieza a construirle casa a David. Luego Elohim le dice a David: “levantaré descendencia después de ti, a uno de tus hijos… el me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente” – 1Crónicas 17:11-12. La resurrección del Mesías es cuando Yahshua empieza a construirle casa (descendencia) a Elohim. “He aquí Yo y los hijos que Elohim me dio” – Hebreos 2:13. Mucho antes de que existieran edificios con paredes y techos, una casa era una familia. El hombre había estado construyendo casas de la forma antigua por mucho tiempo, en 9 meses llegaba un nuevo miembro y la casa crecía. Pero después llegó alguien confundiendo todo y empezó a construir casas de ladrillo para que habitara la otra casa. El templo fue destruido para que la verdadera casa entendiera que lo que sostiene la casa no son los ladrillos, sino el fundamento puesto por Elohim, Yahshua y Su Tora.
Hoy más que nunca, con la proliferación religiosa que hay, debemos tener cuidado de que fuente estamos alimentando nuestro espíritu, si estamos corriendo tras la opinión e interpretaciones de hombres o si estamos yendo directamente a la fuente, al Ruaj HaKoddesh. ¿Quieres beber agua de Su fuente, agua pura, filtrada por la Roca, fresca y deliciosa? o ¿prefieres beber agua contaminada llena de aditivos químicos (doctrinas de hombre)? El alma (mente con sus razonamientos, emociones, voluntad que decide basada en la razón), está atada a la tierra. Contacta el mundo a través de los cinco sentidos, está limitada por emociones, trabaja a través del cerebro y de los deseos de la carne para satisfacer el ego. La necesitamos para funcionar en este mundo, pero necesitamos mantenerla sujeta al espíritu. El espíritu, es nuestro centro, si hemos sido renovados por el Ruaj a una nueva creación, es la entrada o portal al mundo del Eterno, y tiene la mente del Mesías. Es allí donde Elohim nos habla, conforta, instruye y guía. Es allí donde podemos habitar a la sombra del Altísimo. Recuerda, ningún maestro humano puede llevarte al Mesías, solo el Ruaj (Espíritu) de YHVH puede hacerlo y lo hace a través de tu espíritu no de tu alma. El apela al centro de tu vida, no a la razón. Esa es la diferencia entre el que es guiado por el espíritu y el que es guiado por el alma o emociones, es la diferencia entre la religión y la relación. ¿Estás enamorado(a) del Mesías o de tu líder? Hay muchos falsos maestros, hoy en día, famosos que son reverenciados, honrados, canonizados por sus seguidores, que enseñan junto con la verdad, mentiras con las que seducen a todas esas mentes greco-romanas obsesionadas con las interpretaciones humanas las que Satanás disfraza de verdad.
Hay 8 invitados y ningún miembro en línea