Muchos hoy en día quieren adorar, servir, seguir y orar a Elohim a su manera. De acuerdo al antiguo eslogan de Burger King “hazlo como quieras”. Sus intenciones pueden ser buenas, pero sus métodos no están en línea con los de Elohim. Nabab y Abiú, los hijos de Aarón, eran buenos chicos, amaban a Elohim y habían sido consagrados junto con su padre para el servicio a YHVH, y como muchos hoy, sus intenciones probablemente fueron buenas, pero su historia quedó grabada en las Escrituras como ejemplo para nosotros de que las buenas intenciones no son suficientes. Elohim tiene establecido un orden, y es a la manera de Él, o no hay manera. Ninguno de nosotros tiene el derecho de decidir como servir a Elohim. Nadie tiene el derecho de intentar “mejorar Su plan o Su Torah”. Este fue el pecado de Nabab y Abiú y les costó la vida. En toda la historia de la humanidad, solo ha habido UNA revelación de Su voluntad y Su Camino – en el Monte Sinaí, al pueblo de Israel. Tratar de cambiar algo en la Torah, o reemplazar algo en Su palabra por nuevas ideas o teologías, no importa cuán maravilloso parezca el seguirlas, sigue siendo hoy, el pecado de Nabab y Abiú. Tal vez no vean un rechazo y castigo inmediato como en el caso de los hijos de Aarón, pero tarde o temprano, el día de ajustar cuentas llegará para todos aquellos que han tenido la osadía de “alterar” la Torah y el plan de Elohim, o en alguna forma denigrar de la Torah llamándola; incompleta, obsoleta o irrelevante. La Torah, es la Palabra Eterna de Elohim, y como escribió el Salmista; “Para siempre, oh YHVH, permanece tu Torah (Palabra) en los cielos” – Salmo 119:89. En su inquebrantable llamado a una vida de obediencia, la Torah no da cabida para que cualquiera, individualmente “invente” su propia práctica religiosa para servirle a “mi manera”. Con YHVH es a Su manera o no hay manera. El nos dio un Manual de funcionamiento completo para saber qué hacer en caso de, para saber cómo adorarlo, servirle, que guardar y de que abstenernos. Oremos para que no seamos hallados presentando fuego extraño delante de YHVH.
La palabra “gloria” en hebreo es “Chabod” que significa: Abundancia e incluye los conceptos de: honor, esplendor, estimación, riqueza. Sabemos que nuestra abundancia no es lo que poseemos en este mundo, sino aquello no material que poseemos. La palabra “Chabod” se deletrea con las letras: Ch, B, D tradicionalmente representan lo que es conocido como un acrónimo. Ch – Chokmah = Sabiduría / destreza. B – Binah = Entendimiento / Discernimiento. D – Daath = Conocimiento / lo que sabes. Así que; a medida que crecemos en la semejanza de nuestro Mesías por el Ruaj (Espíritu) crecemos en “gloria” o sea en: sabiduría, entendimiento y conocimiento. Este es nuestro tesoro, y no pueden robárnoslo. Ahora, no podemos controlar este tesoro, por el contrario, este tesoro nos controla porque es la Torah, o palabra de Elohim. 1Corintios 13:12 dice: “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”. Nadie puede proclamar tener la verdad absoluta, solo Elohim y Su palabra nos puede revelar lo que hasta ahora necesitamos para mantenernos en El y prepararnos para Su regreso. Ahora conocemos solo parte, pero luego, todos aquellos nombres, denominaciones y estatutos y declaraciones de fe dadas y establecidas por el hombre desaparecerán y el pueblo de Elohim sabrá que no era Pedro, ni Pablo, ni Silas, sino Yahshua. Daniel dice que en los últimos tiempos la ciencia y el conocimiento aumentarían, pero no solo la ciencia humana, sino el conocimiento de Elohim, ahora más que nunca el pueblo que ama a su Elohim está buscando la verdad, no en las instituciones religiosas como tal, sino en la Torah.
Al Shema se le llama “el lema de nuestra fe”. Es la confesión de fe que hacemos todos los que creemos en el Elohim de Israel. Es la oración de mañana y tarde de todo seguidor de Yahshua. Se trata de la Torah. Se trata del Mesías y Su reino. Al orarla, nos recordamos a nosotros mismos y los unos a los otros, de oír y participar con nuestros ancestros del evento que se llevó a cabo al pie del monte Sinaí, donde hicimos un pacto con nuestro Elohim y prometimos obedecerle y seguir Sus instrucciones. Al repetir el Shema, estamos repitiendo el acuerdo hecho en el monte. Pero usted no puede guardar ningún mandamiento, especialmente el mandamiento más grande, hasta que se someta a la soberanía de Elohim y rinda su vida a Él. Solamente así puede su corazón, alma y mente ser dirigidos hacía el Adonai. También se dice que el Shema es la preparación diaria de entrar al Reino del Mesías. Zacarías explica en el capítulo 14:9, que en el final de los tiempos, entenderemos que Elohim es uno y uno Su nombre – “Y Adonai será Rey sobre toda la tierra. En aquel día Elohim será uno, y uno su nombre”. Este es el entendimiento del Shema. Algunos sabios enseñan que la única teología que llevaremos al Reino, serán las palabras del Shema. El Shema nos demanda 5 cosas: 1. Amar a Adonai nuestro Elohim con todo lo que tenemos. 2. Poner la Torah en nuestro corazón, es decir; obedecerla. 3. Enseñar a nuestros hijos la Torah y hablar de ella durante todas las actividades del día, es decir; compartirla. 4. Atar la Torah como señal en nuestra mano y entre nuestros ojos, es decir que todo lo que hagamos y pensemos sea basado en la Torah. 5. Escribir la Torah en los postes y puertas de nuestra casa, es decir, que solo en la Torah podemos fundamentar nuestro hogar. “Oye Israel, Adonai nuestro Elohim, YHVH uno es”.
Hay 48 invitados y ningún miembro en línea