La Escritura dice que así como está de lejos el oriente del occidente, nuestros pecados son alejados de nosotros cuando los confesamos. En el día de Yom Kippur o día de la Expiación, había dos machos cabríos involucrados. La sangre de uno era derramada en la Silla de Misericordia, en la Arca, en el Lugar Santísimo; y el otro macho cabrío era enviado al desierto, queriendo decir que nuestros pecados no solo eran sido cubiertos, sino también echados lejos. El sacrifico de nuestro Mesías Yahushua cubrió y quitó completamente nuestros pecados. Su sangre cubrió nuestros pecados cuando fue derramada en la Silla de Misericordia Celestial, tipificando el macho cabrío que era sacrificado en Yom Kippur. Ahora, podemos caminar seguros de Su perdón, con una conciencia limpia, renovándonos cada día mientras esperamos Su gloriosa venida. Confesemos nuestros pecados siempre, recibamos Su misericordia y vivamos cubiertos por Su Gracia.
Una de las tradiciones judías en estos días entre Yom Teruah y Yom Kippur, es ir a un río cercano y echar en la corriente migas de pan a medida que confiesan sus pecados, a esta ceremonia se le llama “Tashlich” = Echar fuera. A medida que las migas desaparecen de su vista, ellos creen que así YHVH limpiara sus pecados. Como creyentes en el Mesías, sabemos que el perdón no viene por obras, ni por guardar tradiciones, ni por tomar parte en hermosas ceremonias. Nuestra reconciliación con YHVH viene aceptando la obra redentora del Mesías en nuestra vida y entrando en los vínculos del Pacto con nuestro Padre Eterno, guardando Su Torah como código de conducta para nuestra vida. Siempre vamos a lidiar con el pecado, pero la Escritura es clara y dice; “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” – Proverbios 28:13. Confesemos nuestros pecado delante de YHVH, El está en el negocio de la restauración, así que entreguemos nuestra vida una vez más y oremos por el pueblo judío para que puedan ver la verdad del Mesías.
Estos diez días después de Yom Teruah, días de arrepentimiento, culminan con Yom Kippur o día de “Expiación”, de expiación nacional. Entender la idea del sacrificio y expiación con sangre hoy en día es difícil, uno se pregunta; ¿por qué YHVH requería sangre como el precio para restablecer nuestra relación con Él? Unos dicen que por el costo, el costo del sacrificio debía recordarnos que había que pagar un precio por el pecado. La desobediencia a Elohim degrada nuestra relación con Él y con los demás. Pero si miramos atrás a los tiempos cuando el existía el Templo, vemos que el principio del sacrificio substitutivo era claramente comprendido como la única forma para restaurar el balance que la presencia del pecado había desequilibrado. El inocente actuaba como medio a través del cual “Shalom” (paz) era restablecida entre el pecador y YHVH. Para nosotros creyentes en el Mesías, ni los sacrificios en el Templo, ni ningún otro medio de reconciliación es necesario excepto la obra del Mesías, Quien, una vez por todas proveyó el sacrificio perfecto para reconciliarnos con YHVH. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” – Hebreos 10:14.
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