“Teme a Elohim y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Elohim traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:13-14)
¿Es creer = pensar, o creer = hacer, o hacer = legalismo? Tres puntos muy importantes y que son la razón de mucha confusión y división. Para muchos creer es = pensar, es decir; si estás de acuerdo con una doctrina, eso es creer y esa es tu fe. La palabra “fe” en nuestro idioma es un sustantivo, pero al analizar las Escrituras vemos que no es como sustantivo que debemos tratarla, sino como verbo Génesis 1:3 dice: “Y dijo Elohim: sea la luz; y la luz fue”. No dice que Elohim pensó en la luz, sino que hablo. La Escritura empieza con un verbo, con acción. Otros piensan que hacer = legalismo, porque por “gracias sois salvos, no por obras”, por consiguiente no tenemos que hacer nada sino creer, es decir pensar. O sea que el verdadero problema aquí radica en el “creer = hacer” y todo es porque queremos entender las Escrituras con nuestra mente occidentalizada y moldeada por tradiciones y filosofía griega, y las Escrituras no vienen de esa perspectiva, sino de la perspectiva de Elohim para nosotros y todo es acerca de verbos. Las Escrituras fueron escritas principalmente en hebreo. El hebreo no es un idioma de conceptos, pensamientos o ideas, es un idioma de acción. Casi todas las palabras del idioma hebreo, tienen como raíz un verbo, aún los nombres. Ahora la gracia no es opuesta a los mandamientos de Elohim, la gracia es la que motiva y le da vida a esos mandamientos, porque la gracia es la Torah escrita en un corazón de carne y no de piedra y observarla es el todo del hombre. Recuerde que simplemente estar de acuerdo con lo que lee en las Escrituras, no significa nada, porque nuestra fe no es cuestión de creer, sino de hacer.
“Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de YHWH, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley” “le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña” (Oseas 8:1 y 12)
Oseas describe el rechazo de la Torah y como este rechazo corrompió al pueblo y lo distancio de YHWH. En Oseas 4:6 dice: “Mi pueblo fue destruido porque le falto conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque te olvidaste de la Torah de tu Elohim, también yo me olvidaré de tus hijos”. Pablo describe a la gente que viviría durante los últimos tiempos, como culpable del mismo pecado, del rechazo de la Torah. 2Timoteo 3:1-6 – “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos… amadores de los deleites más que de Elohim, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…”. Si lee todo el texto verá que no solo esta Escritura describe al mundo y la gente actual, sino que también es un retrato bien fiel de mucha gente en las iglesias. El cristianismo hoy en día tiene apariencia de piedad, de santidad, pero niega el poder de los parámetros de Elohim expresados en la Torah, que no son más que las instrucciones de Elohim para vivir una vida recta. Igual que en la época de Oseas, el pueblo está siendo destruido por falta de conocimiento, no quieren oír la verdad, la toman como “cosa extraña”. “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirá la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” – 2Timoteo 4:3. La palabra “sufrirá” es una mala interpretación de la palabra “anechomai” del G430 que significa = tolerar – aguantar – aceptar sin quejarse. El pueblo no quiere escuchar nada que lo comprometa, que le exija, nada que le demande ser kaddosh (separado) del sistema. Igual que Israel, quiere tener rey como todas las demás naciones y ser parte del mundo o sistema, hacer y vivir como vive el resto del mundo. Pablo nos enseña que los creyentes de los últimos tiempos estarían involucrados en una apostasía masiva, en un rechazo a la fe de las Escrituras, en una negación de la Torah y su efecto. Este es precisamente el estado en que la iglesia se encuentra hoy en día. La iglesia niega que la Torah tenga validez sobre el Nuevo Testamento, no quiere ver que el Nuevo Testamento confirma la Torah. “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la Palabra (Torah) que habéis oído desde el principio” – 1Juan 2:7.
“Compañías de impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu Torah. A media noche me levanto para alabarte por tus justo juicios” (Salmo 119:61-62)
Cuando la persecución y la aflicción se levanten, la Palabra debe estar en nuestros labios. Hechos 16:25 dice que cuando Pablo y Silas fueron encarcelados, a media noche oraban y cantaban himnos a YHVH. Ellos conocían el secreto de la libertad, la Palabra estaba en sus labios, no olvidaron la Torah, sino que dieron gracias y cantaron en su hora más oscura, en su media noche. ¿Qué podían estos judíos mesiánicos estar cantando? Las oraciones y salmos de la Torah, que más podían cantar. No existían himnarios como hoy en día, ellos proclamaban la Palabra en oraciones y cánticos. El pondrá canción en nuestros labios en la hora más oscura, El es nuestra fortaleza y nos llena de valor a través de Su Palabra. La Torah es luz en nuestra oscuridad – “Lámpara es a mis pies tu Torah, y lumbrera en mi camino” – Salmo 119:105. Es ahí cuando viene el sacrificio de alabanza, cuando estamos angustiados y sin deseo de alabar, es ahí cuando debemos alabarlo y adorarlo con todo nuestro corazón. La maldad que hay en el mundo hoy en día es suficiente para deprimirnos, a veces parece que el malvado ganara terreno, pero en esos momentos es cuando debemos recordar Su Palabra, porque es en Ella donde encontramos esperanza y fortaleza para romper ataduras y seguir adelante en medio de la oscuridad que atraviesa el mundo. El ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos.
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