“No piensen que he venido a abolir la Torah o los Profetas. He vendió, no a abolir, sino a completar. ¡Si en verdad¡ Les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una iod ni una tilde pasarán de la Torah, no hasta que lo que tenga que suceder, suceda” (Mateo 5:17 – Biblia Kadosh)
La mayoría de los cristianos creen que la Torah fue clavada en el madero, por consiguiente, no es necesario guardarla. Hay tantas bendiciones para todos aquellos que siguen el patrón del Mesías de obediencia a la Torah de YHVH: sabiduría, revelación, gozo, protección. Considerando los innumerables beneficios, es fácil ver la mano del enemigo detrás de la idea de que fue abolida. ¿Quién puede tener más motivos para quitar del pueblo de YHVH la Torah, la pared de protección? ¿Quién tiene un interés personal en mantener a los creyentes indefensos contra sus ataques? Satanás, por supuesto. El es astuto, mente diabólica que desea destruir toda alma. ¿Qué armas podemos esperar que use? Todo militar sabe que destruir las defensas del enemigo, hace el ataque mucho más efectivo. No solo ha sido removida la pared de protección, sino también rechazada, y al rechazar las Escrituras que revelan el carácter divino de Elohim, Satanás ha hecho que su presa ofenda al Padre Celestial, y por consiguiente se hallen fuera de Su protección. Aquí en la tierra, estamos en una zona de guerra. No se equivoque, todos estamos involucrados en una pelea, cuyo resultado determina nuestra eternidad. Ahora, Satanás no tiene poder para remover esa pared de protección que Elohim ha dado a Su pueblo. La única manera de que sea removida, es porque usted la remueva, la rechace, crea que fue clavada en el madero y voluntariamente salga de la zona de protección. El pueblo de Israel sabía que la única manera para estar bajo la nube y bajo la columna de fuego, era estando dentro del campamento. Quien quebrantara la Torah, debía ser sacado del campamento, y el pueblo esperaba hasta que fuera restaurado de nuevo a la congregación de YHVH. “Ata el testimonio, sella la Torah entre mis discípulos” – Isaías 8:16.
“De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas” – Juan 10:7
En el antiguo oriente, cuando una persona sabía que alguien vendría a su casa y quería recibirlo con honores, efectuaba un sacrificio y derramaba la sangre en el umbral de su casa. La sangre en el umbral era tomada por el visitante como una invitación a pasar por el umbral y entrar en un pacto de hospitalidad con el dueño. Por siglos, los pactos en oriente han sido ratificados con el derramamiento de sangre. Mientras en occidente, la sangre es tomada como signo de muerte, en oriente es signo de vida – “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona” – Levítico 17:11. Me he dado cuenta que hay muchos principios y prácticas profundas en las Escrituras que nosotros como occidentales no entendemos, simplemente porque nuestra mente moldeada por la cultura greco-romana, e ignorante del pensamiento oriental no las alcanza a comprender. El Pacto del Umbral, es una de dichas prácticas, y entenderla es fundamental para ver la profunda revelación que encierra la Pascua en el cumplimiento de la obra Redentora de nuestro Mesías Yahushua.
“El que dice que permanece en él, debe andar como el anduvo” — 1 Juan 2:6
Ahora, la pregunta es: ¿vamos a andar como él anduvo o como otros dicen que andemos? Si usted cree, como dice el cristianismo que todo lo que hizo Yahushua fue para que yo no tuviera que hacerlo, esta Escritura no es para usted. Aquí dice claro, que debemos andar como él anduvo. Pablo mismo dijo que él seguía al Mesías – “Sed imitadores de mí, así como yo del Mesías” – 1 Corintios 11:1. Pedro también lo dijo: “Es necesario obedecer a Elohim antes que a los hombres” -- Hechos 5:29. La pregunta aquí es: ¿Vamos a vivir como dice YHVH, o cómo dicen otros (líderes) que debemos hacerlo? ¿Obedeceremos a YHVH o al hombre? Unos dicen que la Torah cambio, otros dicen que no, y ambos sostienen que está en las Escrituras. Ambos no pueden estar correctos. Es nuestro deber buscar la verdad. Si amamos a Elohim, vamos a querer obedecer y vivir como EL lo ordena. Decir que creemos en la Palabra de Elohim y no buscar como practicarla y obedecerla, es una mentira. La obediencia es producto de lo que creemos. El mayor porcentaje de las Escrituras no está enfocado en llamar gente a creer en YHVH, sino que se concentra en YHVH pidiéndole al creyente a dejar de pecar y vivir en obediencia a Sus mandamientos. A practicar aquello en lo que proclaman creer.
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