“Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:40)
Esta fue la señal que Yahushua mismo dio a sus discípulos, concerniente a su muerte y resurrección. El día 14 los corderos eran sacrificados y llevados al horno. El último cordero en ser sacrificado es el Cordero Pascual, el que escogió el Sumo Sacerdote y que fue sacrificado a las 3 p.m. la misma hora en que el Mesías murió. Después de comer la Pascua, el Sumo Sacerdote tenía que estar en reclusión en el Monte Moriah por tres días, luego salía a recoger los primeros frutos para presentarlos en el Templo el día siguiente al día de reposo semanal o Shabbat, o sea el primer día de la semana. Yahushua permaneció tres días y tres noches en el corazón de la tierra y resucitó justo al terminar el tiempo señalado para presentarle los primeros frutos al Padre. Yahushua murió miércoles al atardecer y resucitó sábado al atardecer, justo al mismo tiempo que el Sumo Sacerdote sale a recoger los primeros frutos para presentarlos en el Templo. Así se cumplen los tres días y tres noches que los líderes religiosos han cambiado diciendo que el Mesías murió viernes y resucitó domingo. Hasta un niño pequeño puede contar del 1 al 3 sin embargo la iglesia no ha podido hacerlo por siglos. Viernes es el día de adoración a Dagón, el dios pez y domingo el día de la adoración al sol, días que no tienen nada que ver con nuestro Mesías.
“No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa” (1 Corintios 5:6)
El proverbio popular dice: “Una manzana podrida, pudre todo el cajón”. Alguien dijo: “Imita el mal y lo sobrepasaras, imita el bien y te quedarás corto. Es tendencia del ser humano ser mas fácilmente contagiado por el mal, que influenciado por el bien. Las Escrituras también nos dice que no podemos servir a dos Señores. Es imposible hacer concesiones, ser negligente, alcahueta, permisivo y creer que no habrá consecuencias. Es algo pequeño, insignificante, yo se manejarlo, no me va a afectar, todas estas y muchas más excusas son las que dan aquellos que creen que pueden contaminarse sin ser afectados. YHVH demanda de nosotros que nos separemos. Dice: “Sed santo porque Yo soy santo” – la palabra 'santo' en hebreo es 'kaddosh' = Separado. Separado del sistema, de todo aquello que no glorifica a YHVH. La Torah es el cerco que nos separa como el pueblo de YHVH. Ser santo es ser obediente a los mandamientos y estatutos establecidos en la Torah como el código de conducta para el pueblo de Elohim. La santidad no se obtiene haciendo ayunos, devocionales, y prácticas externas, cosas buenas pero que si no van acompañadas de obediencia a Elohim son hierva seca que será quemada. Seamos vigilantes, un poco de levadura puede destruir nuestra vida.
“Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos... “ (Mateo 16:5-12)
En los tiempos del Mesías habían al menos 7 (muchos dicen que hasta 24) diferentes grupos religiosos. Igual que las múltiples denominaciones de hoy en día, se caracterizaban por diferentes doctrinas, interpretaciones de las Escrituras y tradiciones convertidas en mandamientos de hombres. La levadura se usa para producir fermentación y hacer que la masa se infle, y no se necesita mucha para que produzca un gran efecto. Mateo dice que Yahushua no les hablaba de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos. Más adelante en Mateo 15:8-9 dice – “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Al igual que un poco de levadura es suficiente para producir un gran efecto en la masa del pan, una mala interpretación de la Torah es igualmente dañina para el corazón y la vida espiritual del hombre. En los tiempos del Mesías le habían añadido tanto a la Torah, que ya no guardaban nada de lo estipulado por Moises, sino sus propias reglas y mandamientos. Hoy en día, el cristianismo ha hecho lo contrario, no le ha añadido sino que ha mutilado la Torah, so pretexto de que no hay que cumplirla porque Yahushua la cumplió por ellos. Pero Yahushua no es la excusa para evadir la Tora, sino el ejemplo para cumplirla. Cuidemonos de la levadura de los fariseos, sean de la época del Mesías o los fariseos modernos.
Hay 11 invitados y ningún miembro en línea