“He aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6)
Cuando el alfarero va a hacer una vasija lo primero que hace es preparar el barro, luego le da forma en la rueca, la mete al horno para hacerla resistente, luego la pule con limas y papel lija y finalmente la decora o pinta. Este es un proceso que dicha vasija sufre una vez, ya terminada, pasa a dar el servicio para el que fue hecha. La vasija de nuestra vida es un poco más compleja, el proceso dura todo el tiempo de nuestro peregrinaje. El Alfarero está constantemente dándole forma en la rueca de nuestra vida. A medida que la rueca (vida) gira, nosotros tenemos el libre albedrío para rechazar la mano del Alfarero y hacer lo que NOSOTROS queramos hacer de la vasija, o humildemente someternos a las amorosas manos del Alfarero y dejar que nos haga como Él quiere. Ahora, pensemos, si el Alfarero en respuesta a una oración nuestra decidiera soltarnos, ¿qué sería de nuestra vida? Por doloroso que sea el proceso, solo en Sus manos estamos seguros. En Jeremías 18 YHVH le advierte a Su pueblo que, si continúan haciendo un desastre de sus vidas, va a llegar el día cuando su obstinada voluntad va a destruir lo que El hizo en la rueca. Pero Elohim es lento para la ira y grande en misericordia y día a día nos está pidiendo que le permitamos darnos forma de nuevo mientras queda tiempo. Él siempre está dispuesto a aplicar sus amorosas y firmes manos en el barro de nuestra vida y formarla de acuerdo con Sus propósitos
“Cercano está YHVH a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmo 34:18)
El quebrantamiento es el medio a través del cual YHVH lleva a cabo algunos de los trabajos más profundos en el corazón del hombre. A.W. Tozer dijo: “YHVH no bendice a un hombre grandemente hasta que no lo haya herido profundamente” y Alan Redpath dijo: “Cuando YHVH quiere hacer un imposible, toma un individuo imposible y lo quebranta”. Parece ser un patrón divino. “De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” — Juan 12:24. Aquellos que son quebrantados en su corazón, descubren que no pueden controlar sus propias vidas, que están interiormente desechos y necesitan la ayuda divina. El dicho popular dice: “ayúdate que yo te ayudaré”, pero con YHVH es todo lo contrario, El ayuda a aquellos que no pueden hacer nada por ellos mismos, el prefiere usar vasos rotos en su servicio. A.W. Tozer — “Cuídese de aquellos líderes que no cojean al caminar”. En resumen, el propósito del quebrantamiento es llevarnos a YHVH
“Crea en mí, oh Elohim, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”
Cuando el rey David clamó a Elohim por un corazón limpio, no usó la palabra hebrea “Yatzar” que significa – formar algo de un material ya existente. Sino que uso la palabra hebrea “Bara” que se refiere exclusivamente a la creación de Elohim como el cosmos (Genesis 1:1). David sabía que reformar su carácter no era suficiente, prefirió apelar al poder de YHVH de crear de la nada un nuevo corazón para él, ese sería el único remedio para su mal – un corazón nuevo. El corazón es la parte interna del hombre, donde se asientan las emociones, pensamiento, voluntad. Jeremías 17:9 dice “engañoso es el corazón” y Yahushua dijo: “porque del corazón salen los malos pensamientos... estas cosas son las que contaminan al hombre” - Mateo 15:19-20. Es claro entonces que una simple reformación no es suficiente para curar el mal del hombre. Necesitamos un corazón nuevo, y esto solo lo puede hacer YHVH cuando reconocemos nuestra condición de pecadores y la necesidad de El - “Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” – Ezequiel 36:26-27.
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