“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a YHVH, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1)
Presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, quiere decir, que tomamos una decisión consciente de dedicar toda nuestra vida a YHVH, si ninguna reserva, en total sumisión y entrega. En la época del Templo se sacrificaban animales, que se ofrecían totalmente a YHVH y usualmente se consumían en el fuego. Nosotros somos un sacrificio vivo que nos damos como si fuéramos consumidos en Su altar. Esta es una decisión consciente y YHVH es libre de moldearnos como considere necesario para ser herramientas útiles en Su reino. Nos moldea a través de experiencias, disciplina – “El Adonai al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” – Hebreos 12:6. Pablo en Romanos 12:2 continua diciendo: “No os adaptéis al mundo, sino sed transformados por la renovación de la mente” – Es decir, que al ofrecernos como sacrificios vivos, debemos renunciar a los métodos del sistema, del mundo actual, y renovar nuestros pensamientos moldeando nuestra mente bajo los parámetros dados en la Torah.
Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.
(Cantares. 8:7)
Luego de pasar por un tiempo de reflexión arrepentimiento y perdón, como lo es Yom Kippur, llega el momento de prepararnos para el día de las bodas del cordero, vestirnos de novia requiere ser limpios y apartados para nuestro Mesías. El ir al encuentro del Novio siempre requiere estar con las vestiduras correctas. Nuestro amado ya nos dio ese regalo de Su amor, Su salvación y Su misericordia y luego de tener ese amor tan grande en nosotros debemos esperar por el Novio tal como lo hicieron las vírgenes que se prepararon y fueron prudentes. “Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta”. Mateo 25:10. Así como en una boda, los últimos días son los de mayor intensidad, en estos días que faltan antes de Sukkot, terminemos de preparar los detalles de nuestra vida para recibir al Novio y poder entrar con él y celebrar en el banquete.
YOM KIPPUR
“Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Isaías 44:22)
Hoy”… afligiréis vuestras almas… es día de expiación para reconciliarnos delante de YHVH vuestro Elohim” -- Levítico 23:27-28. Se le llama el día de Yom Kippur. Es el día más importante de la fe judía. Es un día de contrastes, de tristeza y de gozo, de recompensa para el justo y castigo para el malvado. En este día el Sumo Sacerdote entraba al lugar Santísimo para rociar la sangre del cordero y hacer expiación por él, su familia y el pueblo de Israel. Cuando Elohim pido a Abraham sacrifica a Isaac – tipo y sobra del Mesías – le mostró que un día, YHVH mismo proveería el Cordero – “Elohim se proveerá de Cordero para el holocausto, hijo mío” – Génesis 22:8. “El siguiente día vio Juan a Yahushua que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Elohim, que quita el pecado del mundo” – Juan 1:29. Yahushua es el Cordero que ha hecho expiación por nosotros. Él es el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec que entró una vez por todas al Lugar Santísimo y roció Su propia sangre para reconciliarnos con YHVH. “Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, vera linaje” – Isaías 53:10. Nuestro Yom Kippur tuvo lugar hace más de 2 siglos. Hoy es día de regocijo para quienes tenemos nuestra fe puesta en la obra de Yahushua y de tristeza por todos aquellos que aún no han llegado y siguen confiando en su propia prudencia.
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