“Oye Israel: YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es” (Deuteronomio 6:4)
Estamos viviendo tiempos muy peligrosos, por eso, con mayor razón debemos poner mucho cuidado en lo que escuchamos, de manera que no seamos desviados – “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos” – Hebreos 2:1. Debemos estar cimentados en la verdad, en la Torah. El peligro espiritual es tan real como el peligro físico, aunque mucha gente no lo cree, tal vez porque no lo ve. El peligro hoy es perder la esperanza, seguir la multitud, dormirse, morir interiormente… pero es más peligroso aún, ignorar la misericordia de Elohim, o pretender conocer la gracia de YHVH, pero ignorar Su Torah. El gran mandamiento siempre será: “Shema” Oye. Oye la voz de Elohim, oye el mensaje de la buena voluntad de YHVH para ti, oye el llamado del Ruaj a separarte, oye y rinde todo tu ser a Él – “A YHVH he puesto siempre delante de mí” – Salmo 16:8.
“Porque no hay acepción de personas para con Elohim” (Romanos 2:11)
La palabra “acepción” en hebreo es “nakar”, en griego “prosopolepsia” y ambas significan lo mismo — parcialidad, favoritismo. Pablo nos dice aquí, que YHVH no está interesado en el respeto, reputación, buena o mala posición de una persona o grupo. Él nos trata a todos por igual, no hay privilegios y ni especiales consideraciones por nadie en particular. ¿Por qué Pablo necesitaría hacer este comentario? Estoy segura, que en su tiempo como en el nuestro, existieron y existen aquellas personas que creen, bajo no sé qué pretexto, que son especiales para YHVH. Es fácil caer en la tentación de creerse especial, es común escuchar a gente decir — “es lo que nos merecemos por ser hijos de Dios” (hablan de todo lo bueno). Mi pregunta es: ¿Todos aquellos que están siendo sacrificados en África, países árabes, China, etc. por su fe, no son especiales para YHVH? No somos especiales, lo que nos hace diferentes es que tenemos un mensaje que compartir, que hemos entendido que el pecado nos separa de YHVH, que la obediencia es fundamental para nuestra relación con YHVH, que el pecado trae consecuencias que afectan nuestra vida y la vida de aquellos que amamos, que podemos llegar a ser sacrificados y perseguidos como nuestros hermanos en otros países y que: EL DISCIPULO NO ES SUPERIOR A SU MAESTRO” Lucas 6:40.
“Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura” (Isaías 42:16)
YHVH dice aquí que; “nos hará andar, que cambiará las tinieblas en luz”. Antes creía que YHVH era el líder, que yo no tenía la capacidad de hacer nada, siempre estaría en la oscuridad y que El me llevaría de la mano. Pero aquí vemos algo diferente. YHVH toma nuestra ceguera y nos cambia para que veamos por donde vamos. Él nos hace andar por caminos que no conocíamos ni nos imaginábamos. Abre nuestros ojos a direcciones que no podíamos ver en la oscuridad, hace todo lo necesario para ponernos en el Camino correcto. Pero nosotros somos los que tenemos que caminar, el no camina por nosotros, El está con nosotros viéndonos como vamos paso a paso, pero no es guía de ciegos, al contrario, nos abre los ojos para que no caminemos a ciegas. Siempre será Su poder, pero somos nosotros los que tomamos la decisión de obedecer o no.
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