“Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25)
Saber algo sobre Elohim no es lo mismo que personalmente poner tu vida en sus manos. La diferencia entre un profesante y un verdadero creyente es que este último lucha en medio del dolor, de la ambigüedad, del quebrantamiento, se sostiene como dice Hebreos 11:27 – “como viendo al Invisible”. Job dijo – “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; no obstante, defenderé delante de él mis caminos” – Job 13:15. Conocer a Elohim no es tener formulas teológicas, dogmas y credos. Hay camino que parece derecho… aun para creyentes profesionales (líderes), pero cuando llega la exigencia, cuando se dan cuenta que hay una obligación eterna de vivir auténticamente a la luz de la Verdad, el interés decae. Tomar el madero es difícil porque la carne no quiere morir, lucha por derechos que no quiere ceder al Señorío de Aquel a quien llama Padre. “¿Por qué me llamáis Adonai, Adonai, y no hacéis lo que yo digo?” – Lucas 6:46.
“Ahora somos libres porque el Mesías nos liberó. Manténganse firmes en la libertad y no vuelvan a la esclavitud” (Gálatas 5:1)
Pablo dice aquí que Yahushua nos hizo libres para libertad. Algunos enseñan que el Mesías nos hizo libres de la Ley de YHVH. Pero el Mesías es toda la Palabra Viva de YHVH, la Torah, así, que, ¿cómo puede estar haciéndonos libres de Él? Además, ¿cómo puede hacernos libres de algo a lo que nunca hemos estado sujetos? Salmo 119:44-45 — “Guardaré tu Torah siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad” — Según este Salmo, la Torah es libertad. ¿Puede algo dar libertad y esclavizar al mismo tiempo? Juan 10:4 — “… y las ovejas le siguen porque conocen su voz” — Yahushua es la Torah, es libertad y nos hizo libres del sistema religioso para que vivamos bajo la Ley de YHVH - La Torah. Obedecer la Torah es libertad, hacer lo contrario es esclavitud. Solo un pueblo libre puede recibir Torah, por eso YHVH tuvo que sacar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, llevarlos al Sinaí y darles la Torah — el código de conducta bajo el cual vive Su pueblo.
“Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el Día de Reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal” – Isaías 56:2
Es fácil caer en esclavitud sin darse cuenta. Así como se es esclavo del pecado, también se puede ser esclavo de las cosas del mundo que aparentemente son buenas. Así como se es esclavo del cigarrillo, de las drogas, se puede ser esclavo del trabajo. El Shabbat es un regalo de Elohim para sus hijos. Es un tiempo de descanso de las cosas del mundo y de comunión con nuestro Creador. Muchos se enorgullecen de ser hacedores de la Palabra, de creer en las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis, claman las promesas de sanidad, restauración, prosperidad, poder espiritual y autoridad en el Nombre de Yahushua y con valentía proclaman la Palabra a muchos, pero... ¿qué les pasó con el cuarto mandamiento? ¿Cuándo los diez Mandamientos se convirtieron en nueve? “… y a los hijos de los extranjeros que sigan a YHVH para servirle, y que amen el nombre de YHVH para ser sus siervos; a todos los que guarden el Día de Reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” – Isaías 56:6-7. ¡Shabbat Shalom!
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