“Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del Ruaj?” (2 Corintios 3:7-8)
¿Está Pablo aquí enseñando, como dicen muchos, que la ley de YHVH fue abolida? ¿Qué quiere decir Pablo con que la ley es ministerio de muerte? Muchos creen y enseñan que la frase “ministerio de muerte”, es una clara evidencia de que la ley terminó y argumentan: “como no habría de abolir YHVH algo que producía muerte. Pero, consideremos: Si la Ley de YHVH (Torah) no demandará nuestra muerte, entonces en vano fue el Mesías al madero — Si la Ley de YHVH (Torah) no demandará nuestra muerte por transgredirla, entonces la Ley no es santa, justa y buena — Romanos 7:12. Necesitamos que la Ley de YHVH (Torah) actué como ministerio de muerte para poder nacer de nuevo. Con el Mesias estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive el Mesias en mi – Galatas 2:20. Recordemos que la Ley (Torah) bendice la obediencia y maldice (trae muerte) la desobediencia. Esto no es algo nuevo — “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal. Porque yo te mando hoy que ames a YHVH tu Elohim, que andes en Sus caminos, y guardes Sus mandamientos, Sus estatutos, y Sus decretos, para que vivas… Mas si tu corazón se apartare… y te inclinares a dioses ajenos… yo os protesto hoy que de cierto pereceréis” — Deuteronomio 30:15-18.
“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas vosotros tenéis la mente del Mesías” (1Corintios 2:16)
Para la mente hebrea, la vida es un todo en las manos de Elohim. Es decir, los hebreos no hacen distinción entre las áreas sagradas y las seculares de la vida. Ellos ven todo en la vida como una unidad. Todo es dominio de Elohim. Todo lo que pasa, está en sus manos, ya sea tribulaciones o alegrías. Reconocen a Elohim en todo lo que hacen. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” – Proverbios 3:6. Por consiguiente, para la mente hebrea, todas las circunstancias de la vida, los buenos tiempos y los malos tiempos, no provienen de la suerte, sino que están bajo el control soberano del Elohim Todopoderoso. La oración es para los hebreos la forma para estar en tono con el concepto de que todo en la vida es sagrado. Las oraciones hebreas son cortas porque todo el día de un observante de la Torah, está delineado con oraciones. Cientos de estas oraciones o bendiciones cortas, son repetidas constantemente durante todo el día. La presencia de Elohim es reconocida todo el tiempo, todo el día, con bendiciones y oraciones. Esta es la forma de estar en constante comunión con el Padre. La santidad o ser Kaddosh, no consiste en hacer cosas, como oraciones extensas y excesivas, sino que es una actitud demarcada por la total obediencia a la Torah de YHVH, viviendo la vida que YHVH desea para Su pueblo, en constante acción de gracias y alabanzas por todo. Esto fue lo que quiso decir Pablo en 1Tesalonicenses 5:17-18 – “Orad sin cesar. Dad gracias en todo porque ésta es la voluntad de Elohim para con vosotros en el Mesías Yahushua”.
“Cuando Yeshua se había acercado más, y podía ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: ¡Si supieras, tan siquiera hoy lo que se necesita para tu paz!” (Lucas 19:41-42)
Desde que Israel entró y tomó posesión parcial de la Tierra Prometida, ha buscado la paz con sus vecinos, mas no la paz ordenada por YHVH, sino la paz comprometiendo su fe y obediencia a Elohim. La paz que el hombre construye no es la paz que YHVH instruye. Para el hombre, la paz es invariablemente el resultado de dos cosas: guerra o tratado. En la guerra al menos sabemos que uno gana y el otro pierde. Pero ahora, más que nunca, el hombre busca la paz comprometiendo sus valores, cediendo sus derechos, desobedeciendo a Elohim. Esa no es la paz de la que YHVH habla en Su Torah. Su paz es absoluta, no involucra concesiones ni transige, Su paz proviene de la elección libre del hombre de elegir servir a Elohim como Él lo exige, y nada más. Israel no vio nada malo en acercarse y mezclarse con los pueblos que habitaban Canaán, en buscar la paz con sus vecinos a su manera, participando de sus festivales y costumbres y disfrutar de una aparente paz, que tarde o temprano terminaría en guerra, ya que era una paz creada por el hombre y no reflejaba para nada la paz y prosperidad que Elohim tenía para Su pueblo. Los matrimonios entre hebreos y cananeos se convirtieron en pan de cada día, con poca resistencia, creyendo que era algo bueno. Israel estaba ciego y no aceptaba que estaba quebrantando la Torah de YHVH. Se sentían bien con su habilidad para lidiar con sus vecinos basados en su propia moral sin la dirección de Elohim. Pero el problema de Israel no terminó ahí, ha continuado y está rampante en el pueblo de Elohim hoy tanto como entonces. Su pueblo sigue transigiendo con el sistema, participando de sus festividades y costumbres. El movimiento de la Interfe está de moda y hay que seguirlo. El dicho es: “Todos los caminos van a Roma”, seguro que sí, pero “no todos los caminos van a Jerusalén”.
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