Escucha, oh YHVH mis palabras, considera mi gemir. Esta atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Elohim mío, porque a ti orare. (Salmo 5:1-2)
El rey David le pide a YHVH que escuche su oración usando tres frases diferentes. Le pide que vaya más allá del significado literal de sus palabras. Que mire lo que hay oculto en su oración, que considere sus pensamientos, aun cuando no llegue a expresarnos con palabras. Y por último le pide que escuche el sonido de su clamor – kol shavi = sonido de auxilio. Este versículo es poderoso. Oramos con nuestras palabras. Sin embargo, al mismo tiempo, tenemos pensamientos que nunca llegamos a expresar. Mas allá incluso de esos pensamientos, existen emociones y necesidades espirituales que tal vez ni nosotros mismos comprendemos, pero que YHVH percibe en el tono de nuestra oración y en el sonido de nuestra voz. YHVH escucha todo: nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestras emociones. Ya sea que nuestra oración surja de manera espontánea o que sea una oración escrita por nuestros padres hace generaciones. Si alguna vez sientes que te faltan palabras para expresarte en oración, recuerda que, siempre y cuando tu oración sea sincera y honesta, o que simplemente estes en la presencia de YHVH en silencio, gimiendo muy dentro de tu corazón por una respuesta, YHVH escuchara lo que hay en lo profundo de él. SHABBAT SHALOM
El que camina en integridad anda confiado, mas el que pervierte sus caminos será quebrantado. (Proverbios 10:9)
El mundo avanza demasiado rápido y está lleno de excesos y distracciones que si no tenemos cuidado nos pueden apartar de lo verdaderamente importante. A veces trabajamos demasiado y no dedicamos suficiente tiempo a nuestra relación con YHVH, a la familia o a nuestros hermanos. En este versículo de proverbios, el rey Salomón nos aconseja llevar una vida sencilla. La palabra -integridad- en hebreo es -tom que significa: inocente – perfecto – pureza moral. Quien camina en integridad, camina seguro, libre de preocupaciones y del estrés de una vida excesivamente complicada por los excesos del sistema. Pero, si aparecen cosas que compliquen nuestra vida porque no estamos exentos de ellas, analicemos y veamos si necesitamos hacer cambios, si nos hemos involucrado demasiado en cosas o actividades que YHVH no nos ha mandado a hacer. Hay cosas necesariamente no malas, pero que no edifican – 1 Corintios 6:12 dice: Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen, todas las cosas me son licitas, más yo no me dejare dominar de ninguna. Cuidemos que todo lo que hagamos, glorifiquen a YHVH y así, caminar en integridad.
Dice el necio en su corazón: no hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables, no hay quien haga el bien. (Salmo 14:1)
La palabra -necio- en hebreo es nabal = insensato. Pero no se refiere al ámbito intelectual, sino a la decadencia moral, arrogancia y degeneración ética. Una persona que no cree en YHVH puede hacer lo que quiera. Nada ni nadie la obliga a ser buena. Y, a fin de cuentas, ¿Cómo podemos definir el bien sin un criterio objetivo? Lo que en una sociedad se considera bueno, puede ser malo en otra. Pero quien no cree en YHVH, carece de brújula moral. Ahora, mirando la otra cara de la moneda, si la falta de emunah (fe) puede conducir al mal, entonces la emunah debería conducir al bien. Para el creyente en YHVH, la Tora, la justicia y la moralidad son la luz que guía nuestra vida, además, cuanto más profundizamos en nuestra relación con YHVH, más aprendemos sobre lo que es una vida recta delante de YHVH, y sobre las consecuencias de una vida carente de guía espiritual que lleva a la decadencia moral. Los sabios hebreos enseñaban: Reflexiona en estas tres cosas que te apartaran del pecado: Reconoce quien está por encima de ti. 1- un ojo que te ve. 2- un oído que escucha. Y 3- que todas tus acciones quedan registradas en un libro. Recordemos que YHVH siempre nos está viendo, escuchando, cuidando, ya sea en nuestro hogar, trabajo, en la calle, en cualquier lugar donde estemos. Gracias YHVH
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