“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la Palabra (Torah) que habéis oído desde el principio” (1Juan 2:7)
“Porque Yo YHVH no cambio” – Malaquías 3:6. Las instrucciones que Elohim dio desde el comienzo cuando hizo Su Pacto con Abraham, y que luego dio a Moisés en tablas en el Sinaí, son las mismas. Juan dice claramente que el mandamiento es el mismo. Ya habíamos dicho que lo que hizo al antiguo pacto ineficiente, no fue la Torah o instrucciones de YHVH, sino el corazón del hombre, el receptor del pacto. “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis Estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” – Ezequiel 36:26-27. No tenemos excusa para decir que no podemos cumplir Su Torah, porque con la muerte y resurrección de Yahushua, se hizo posible el cambio de corazón del hombre. Tan pronto el hombre pone su confianza (fe) en Yahushua, el Ruaj es dado y la Torah es escrita en el corazón del hombre. Esta es la Gracia de Elohim. La Gracia no es la anulación de la Torah o un mandamiento nuevo. “Toda palabra de Elohim es limpia; Él es escudo a los que en El esperan. No añadas a Sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso” – Proverbios 30:5. Para quienes dicen que como están bajo “la gracia” no tienen que cumplir la Torah, déjeme decirles que la única manera para estar bajo la gracia es cumpliendo la Torah. Porque la Gracia de Elohim, es la transformación del corazón del hombre cuando pone su fe en el Mesías, y como dice Ezequiel, una vez el corazón es cambiado, Él pone la Torah en el corazón y hace que el hombre ande es Sus estatutos y los ponga por obra. “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Mesías Yahushua. Pero ¿cómo vamos a crecer y conocer si anulamos la fuente del conocimiento? “Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho… y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras, lo que de Él se decía” – Lucas 24:25 y 27.
“Oye, Israel: YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es. Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras…” (Deuteronomio 6:4-9)
Este es el “Shema”. En hebreo Shema significa: escucha. שמע. Regularmente las dos primeras letras que son Ayin y Dalet son resaltadas, unidas significa: Aid = testigo. Es decir que al proclamar el Shema estamos siendo testigos de que YHVH es el único Elohim. El Shema es la primera oración de la mañana y la última de la noche porque tanto al levantarnos como al acostarnos debemos recordar que nuestro Elohim es el centro de nuestra vida. Amarlo con todo nuestro corazón. Según los sagas hebreos la palabra corazón = deseos, es decir que nuestro deseo sea solo hacer la voluntad de YHVH. Con toda nuestra mente, es decir que en el momento de tomar una decisión, Su Torah sea nuestra guía y no actuar fuera de sus Instrucciones. Con todas nuestras fuerzas, la palabra fuerzas aquí está mal traducida la verdadera palabra es: recursos, es decir reconocer que todo lo que tenemos proviene de Él y debe ser usado como Él nos guíe. Luego el Shema nos recuerda que Su Torah debe estar en nuestro corazón. ¿No fue esto lo que YHVH dijo que haría cuando renovara el Pacto con Israel? – Jeremías 31:31-33 – prometió escribir Su Torah en nuestro corazón para que jamás nos olvidáramos que YHVH es nuestro Elohim y nosotros somos Su pueblo. Luego nos ordena enseñarla a nuestros hijos, y proclamarla en todo lugar donde nos encontremos. Nos manda a atarla como señal en nuestras manos y frontales en nuestros ojos, es decir que todo lo que hagamos sea bajo las instrucciones de YHVH y que nuestros ojos deben estar siempre fijos en El, en la columna de fuego y la nube. Y termina diciéndonos que las escribamos en los postes y puertas de nuestras casas, es decir que toda nuestra casa (familia) debe servir a YHVH. Sh'ma Yis'ra'eil Adonai Eloheinu Adonai echad. Oye, Israel, YHVH tu Elohim, YHVH uno es.
“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)
En algún momento u otro de la vida, todos de alguna manera somos acusados falsamente por amigos, familiares o simples conocidos quienes nos juzgan erróneamente. Cuando esto sucede nuestra tendencia o tentación es de retaliar y defendernos. Nuestra actitud por lo regular es totalmente opuesta a la de Yahushua, quien en sus horas más oscuras cuando era escarnecido, insultado, escupido, nunca respondió ni se defendió. El confió toda Su causa al Padre quien es el juez justo. Yahushua advirtió a sus discípulos sobre la hipocresía de juzgar a los demás. La línea entre el juzgar y discernir es muy angosta, pero demasiado significativa. El discernimiento es un don del Ruaj y debe usarse sabiamente. El juzgar es una característica del hombre y por lo regular más común en aquellos con espíritu de religiosidad que no conocen el amor de Elohim, sino la inflexibilidad de la autojustificación. Cuanta angustia nos ahorraríamos si nuestra actitud fuera como la del Maestro a quien profesamos seguir. Igual que Yahushua, debemos siempre encomendar nuestra causa al Padre. No importa lo que la gente diga de nosotros, solo pueden dañar nuestra reputación, pero Elohim está más interesado en nuestro carácter que en nuestra reputación. Nuestro carácter es lo que realmente somos frente a aquel que juzga los pensamientos y actitudes del corazón.
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