Este es el inicio de la historia de dos hermanos que sin saberlo su madre ni ellos mismos, daría comienzo a una enemistad que ha permanecido por siglos. Esaú fue el hijo mayor y Jacob el menor. Esaú llego a ser Edom, hoy parte de Jordania, pueblo musulmán. Jacob llego a ser Israel.
La promesa que hizo Esaú de matar a su hermano Jacob sigue vigente hoy – “Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob” – Génesis 27:41. Cuando Jacob quiso volver a su tierra, dice la Escritura de Esaú fue a recibirle con un ejército de 400 hombres. No ha habido un solo días desde que Israel volvió a su tierra en la que el pueblo musulmán no haya buscado atacarle de alguna forma. El mundo entero está presionando a Israel para dividir la tierra y no entienden porque no miran las Escrituras, que el pueblo musulmán no quiere tierra sino acabar con Israel. Nada los va a satisfacer, así como nada satisfizo a Esaú cuando su hermano fue a su encuentro, quiso devolverle todos los regalos que su hermano Jacob le llevó. No importa cuántas concesiones haga Israel al pueblo musulmán, siempre van a pedir algo más para esconder su verdadero motivo. El presidente de Irán fue claro – “Israel debe ser borrado del mapa”. “Porque he aquí que en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra” (Joel 3:1-2). ¿Sabrán todos aquellos que presionan por la división de Israel, que Yaweh los juzgará por hacerlo?
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