Yo soy YHWH tu Elohim, esto es lo primero que tenemos que entender. El Todopoderoso que está haciendo este acuerdo no es otro que YHWH. Muchos llamados dioses eran adorados en las culturas paganas alrededor del mundo, pero nuestro Elohim no era uno de ellos.
Y por si no está acostumbrado con el nombre Elohim, él después se describe asimismo como aquel que “te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre”. Este es el Elohim que está haciendo este acuerdo con Israel. La primera instrucción dada por el Todopoderoso, es: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. La frase; delante de mí, en Hebreo es = al panav que significa: en mi rostro. Parafraseando lo que Elohim dice: no traigas otros llamados dioses para ponernos en mi rostro. YHWH es Elohim y no hay otro – “Yo soy YHWH, y ninguno más hay; no hay Elohim fuera de mí… no hay más que yo; yo YHWH, y ninguno más que yo” – Isaías 45:5-7. En resumen; la primera parte de este acuerdo o pacto, es reconocer que YHWH es Elohim y no poner nada delante de él como dios. Nada en tu vida puede suplantar el lugar de Elohim. El amar a Elohim sobre todas las cosas que es la forma como todos conocen este mandamiento, no es entendido ni practicado como verdaderamente debe ser. La mayoría de la gente tiene a Elohim como aquel que le conserva y protege todo aquello que aman sobre todas las cosas. Esposo(a), hijos, comodidad, empleo, situación económica y aún ellos mismo son amados por encima de todo. Si quieres saber quién es tu Elohim, solo piensa en esto: Todo aquello que temes perder, es tu dios. Cada que piensas y declaras que sin determinada persona, objeto o situación no podrías vivir, estas poniendo otros dioses en el rosto de YHWH, le estás diciendo; esto o aquello es mi dios, esto o aquello es lo que amo por encima de todo y sin ello no puedo vivir. Israel vivía en Egipto esclavo, tenía muchas cosas, comían según ellos delicias – “¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos” – Números 11:4-5. Una vez libres empezaron a extrañar todo lo que la esclavitud les daba. Oremos que no seamos hallados igualmente extrañando lo que el sistema nos da y pongamos dioses ajenos en el rostro de YHWH.
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