“Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron” (Mateo 4:19-20)
Llevo muchos años siguiendo al Señor y hasta ahora jamás he escuchado a Yeshua preguntarme: ¿Rocio, que quieres hacer? El no cambia sus planes para ajustarse a los míos o a los tuyos. Todo lo contrario, cuando llegamos a Él y ponemos nuestra vida bajo su guía y protección, El espera que nos ajustemos a Su plan, que es perfecto. Y parte de Su plan para nosotros, tiene que ver con nuestro estilo de vida. Por muy ético, moral o bueno que usted se considere, ante Su luz, es inevitable no ver la cantidad de cosas que necesitamos, cambiar, ajustar, considerar o simplemente dejar. Y no me diga que su vida era tan recta que lo único que le faltaba era el Mesías. Si ese es el caso, y todo lo que necesita es Su nombre, siga sin El. Si estar en Su presencia no lo lleva a hacer un giro de 180° en su vida, no necesita al Mesías. Sin El, lo que llamamos luz, es oscuridad, la paz es guerra, la riqueza es miseria y lo que llamamos espiritualidad no es más que podrida religión. Nadie es lo suficientemente bueno, para estar en la presencia de YHVH sin Yeshua. Y no podemos presentarnos con El, sino en El.
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