Pablo nos recuerda en esta carta que nosotros estamos completos en el Mesías, no necesitamos buscar otras corrientes ni filosofías que llenen vacíos porque Yeshua lo ha llenado todo en nuestra vida. El problema es que muchos están acomodados a los estándares del mundo y es difícil identificarlos como diferentes al resto del mundo.
En la antigüedad la única forma de proteger una ciudad de los invasores, era rodeándola de muros y poniendo guardias que la patrullaran día y noche. Hoy en día muchos de los muros de esas ciudades permanecen en pie. La Biblia nos cuenta como en los tiempos de Nehemías, Jerusalén estaba desolada, el muro derribado y las puertas destruidas. Sabiendo lo importante que eran los muros
No importa que tan buenos hayamos sido ni cuantas grandes cosas hayamos logrado, cuando entramos en la presencia del Adonai, nuestros corazones son descubiertos ante El, El puede ver nuestras verdaderas motivaciones, y como somos realmente. El ve nuestra caída naturaleza, sabe lo que somos
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