Esta promesa le dio YHVH a David cuando estaba pasando por los momentos más oscuros de su vida. David había tomado decisiones incorrectas, había descuidado su llamado como rey, había sucumbido a los deseos de su corazón por encima de la voluntad de YHVH, y como consecuencia estaba sufriendo física y sicológicamente, se sentía cansado y débil, ya no podía con su vida.
Debido a que somos individuos únicos, tenemos diferentes puntos de vista y los desacuerdos puede ocurrir en cualquier relación. Cuando un conflicto aparece podemos manejarlo ya sea negativa o positivamente. Bajo presión descubrimos nuestras faltas y debilidades como la irresponsabilidad, la hipersensibilidad, el perfeccionismo y aun si tenemos tendencia a la depresión o no.
YHVH nunca consulta nuestro pasado para determinar nuestro futuro, así que, no necesitamos buscar excusas, solo responder cuando nos llama y seguirlo. El siempre nos dará tareas demasiado grandes para nosotros porque no quiere que olvidemos de donde proviene nuestra fortaleza.
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