“Shema Israel: Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5)
No solo debemos amar y adorar a YHVH con toda nuestra mente, entendimiento, sino con todo nuestro ser: espíritu, alma, fuerzas y corazón. El quiere que le demos todo lo que tenemos. Son muchas las formas que tenemos para expresar nuestra alabanza, adoración, veneración, devoción y amor por El. Debemos volvernos como David, que no le importó el qué dirán, siendo todo un rey. Danzó con todas sus fuerzas delante de YHVH, mientras el Arca era llevada a Jerusalén. Debemos olvidarnos de nosotros mismos, para adorarlo solo enfocados en El. Es ahí cuando habitamos en las alabanzas de su pueblo, cuando los canales celestiales se abren y cuando Su unción, Su toque, Su sanidad ocurrirá en nuestra vida. YHVH quiere tocarnos, quiere apasionar nuestro corazón por El, de manera que podamos adorarlo a Su manera, como lo adoraba David. El quiere tocarnos para ayudarnos a llegar a Él. Somos Sus hijos, y El quiere una relación con nosotros. El quiere que lo adoremos en espíritu y en verdad. Toda la Biblia es acerca de relación y reconciliación. Es acerca de nuestro Creador y Padre Celestial proporcionando un camino para que Sus hijos regresen a Él. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre” – Salmo 100:4.
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)
Solamente los hombres libres pueden recibir la Torah – Erich Fromm. Para ser verdaderamente libre, el hombre debe liberarse del hombre. Elohim tenía que liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto para poder llevarlos al Sinaí y entregarles la Torah. En su condición de esclavos sujetos a un poder extraño no podía darle sus Instrucciones. Igualmente hoy, mientras el hombre está sujeto al sistema y sea esclavo de él, no puede recibir las instrucciones de Elohim. Queda excluida la absurda pretensión de que la Torah fue abolida por el Mesías, pues la Torah son las instrucciones que dirigen al hombre, instruyéndolo en el modo de actuar rectamente en las relaciones con Elohim primeramente y luego con los demás. Juan dice que el conocimiento de la verdad (Torah) nos hace libres. La libertad necesita de un sistema de leyes (instrucciones) para poder subsistir, de lo contrario la vida se hace imposible. Lo extraño es que hoy en día el hombre se sujeta más fácilmente al sistema que a Elohim, tienen la rara idea de que el sistema los protege y Elohim los subyuga. Un pueblo libre es el que se rige por un código.
“No piensen que he venido a abolir la Torah o los Profetas. He vendió, no a abolir, sino a completar. ¡Si en verdad¡ Les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una iod ni una tilde pasarán de la Torah, no hasta que lo que tenga que suceder, suceda” (Mateo 5:17 – Biblia Kadosh)
La mayoría de los cristianos creen que la Torah fue clavada en el madero, por consiguiente, no es necesario guardarla. Hay tantas bendiciones para todos aquellos que siguen el patrón del Mesías de obediencia a la Torah de YHVH: sabiduría, revelación, gozo, protección. Considerando los innumerables beneficios, es fácil ver la mano del enemigo detrás de la idea de que fue abolida. ¿Quién puede tener más motivos para quitar del pueblo de YHVH la Torah, la pared de protección? ¿Quién tiene un interés personal en mantener a los creyentes indefensos contra sus ataques? Satanás, por supuesto. El es astuto, mente diabólica que desea destruir toda alma. ¿Qué armas podemos esperar que use? Todo militar sabe que destruir las defensas del enemigo, hace el ataque mucho más efectivo. No solo ha sido removida la pared de protección, sino también rechazada, y al rechazar las Escrituras que revelan el carácter divino de Elohim, Satanás ha hecho que su presa ofenda al Padre Celestial, y por consiguiente se hallen fuera de Su protección. Aquí en la tierra, estamos en una zona de guerra. No se equivoque, todos estamos involucrados en una pelea, cuyo resultado determina nuestra eternidad. Ahora, Satanás no tiene poder para remover esa pared de protección que Elohim ha dado a Su pueblo. La única manera de que sea removida, es porque usted la remueva, la rechace, crea que fue clavada en el madero y voluntariamente salga de la zona de protección. El pueblo de Israel sabía que la única manera para estar bajo la nube y bajo la columna de fuego, era estando dentro del campamento. Quien quebrantara la Torah, debía ser sacado del campamento, y el pueblo esperaba hasta que fuera restaurado de nuevo a la congregación de YHVH. “Ata el testimonio, sella la Torah entre mis discípulos” – Isaías 8:16.
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