“Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré bajo la cubierta de tus alas” (Salmo 61:4)
Entre las muchas cosas que el pueblo de Israel debe recordar al celebrar la Fiesta de los Tabernáculos, es su dependencia de Elohim en el desierto y ahora si verdaderamente queremos seguir Su Camino. En el desierto no había ni una sola huella, ni una señal que ellos pudieran seguir, solo un inmenso y terrible desierto. Así que, era inútil buscar una guía o señal dejada por aquellos que lo habían transitado antes. Estaban a merced de Elohim en cada paso que daban, dependían totalmente de Su guía, estaban constantemente a la espera de Su dirección ya fuera para marchar o parar. Para una mente rebelde con una voluntad inquebrantable, el solo hecho de depender es intolerable, pero para el alma que conoce, depende, confía y se deleita en Elohim, nada podría ser más maravilloso. Habitar en Su tabernáculo es depender totalmente de Él, esa es la esencia de todo. ¿Amas, confías y te deleitas en Elohim? Si la respuesta es sí, tu corazón se deleitará en cada paso de tu vida. Si la repuesta en no, vas a sufrir a lo largo de todo el camino, porque es imposible caminar con El sin depender.