Yeshua vino a la tierra para magnificar la Torah y mostrarnos que el pecado comienza en la mente; que si pienso con enojo, ya he matado a mi hermano; si pienso en la codicia, ya he cometido adulterio; para que ningún hombre pueda estar delante de Yaweh por las obras de la ley.
Todo ser humano tiene un castigo de muerte sobre su cabeza. La única diferencia es que Yaweh juzgará diferente a las naciones gentiles en el día del juicio porque ellas nunca entraron en pacto con El. Con Israel, El no puede. Tiene que cumplir Su palabra, y el castigo debe ser aplicado por romper el pacto. Ahora sepa que Israel no es el pueblo judío. Judío es el descendiente de Judá, o el que es de religión judía. Israel es el pueblo de Elohim, sea judío, descendiente de las otras tribus, o gentil injertado. Y fue todo Israel, no solo Judá, el que entró en el pacto con Yaweh. Si usted es un creyente en el Mesías, sea injertado o del olivo natural, está en pacto con Yaweh. Yeshua magnificó la Torah guardándola perfectamente. Israel rompió el pacto y por eso el Mesías tuvo que venir a Israel, y solo a Israel – “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” – Mateo 15:24. La Torah es protección para los que están incluidos en el pacto. Enseña lo bueno y lo malo. Cuando desobedecemos la Torah, le estamos diciendo a Yaweh, nuestra pareja del pacto, que sabemos más que El. No lo honramos poniendo nuestra confianza en El y aceptando que todo lo que puso en la Torah es solo para nuestro bien.
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