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Gota de Amor - Noviembre 19/2010

“Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción” (Isaías 10:27)


Todos somos esclavos de alguien o algo.  Muchos que creen ser libres, con frecuencia están atados por pecados esclavizantes, adiciones, lujurias, presiones y objetivos de auto-progreso que causan estrés y aun enfermedades.

Algunos están esclavizados al reino de Lucifer por medio de religiones o sistemas de creencias que dan la apariencia de bondad y verdad, pero en sí, nunca han roto con el reino de las tinieblas.  Con frecuencia, estos son cizañas, aquellos que se ven como trigo, que pretenden ser creyentes, que usan la religión como máscara para sus propias escondidas ambiciones.  Millones, están atados a sus pasados, a aquello que los lastimó cuando niños, otros a líderes o personas que los manipulan y abusan de ellos y de su ingenua confianza.  Las ataduras destructivas involucran el alma, la mente, la razón, las emociones, el carácter y la voluntad.  Isaías aquí está profetizando de nuestros días, cuando esas cosas que nos oprimían serían quitadas por el Mesías Yeshua, y entonces, como una nueva creación en el Mesías, nacidos del Espíritu, hacemos contacto con la eternidad y tenemos una relación directa y personal con nuestro Creador.  Pero para vivir esta transformación y que el yugo de esclavitud sea quitado de nuestros hombros, tenemos que arrepentirnos primero, luego abandonar todas aquellas cosas, hábitos, manera de pensar y de vivir del reino de la tinieblas y abrazar el Reino de la Luz y separarnos para El viviendo bajo los parámetros establecidos por El en la Torah.  No podemos abrazar el Reino de la Luz, sin abandonar primero el reino de la oscuridad.

 

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