Edificar casa para los hebreos era: engendrar hijos / construir una familia. David quería construirle casa a Yaweh pero El dijo: “No he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo” – 1Crónicas 17:5.
Elohim sabía el problema que sería que el hombre empezara a construir casas, templos para El, sabía de la tendencia del corazón humano hacia la idolatría, sabía que el hombre siempre termina adorando la creación y no al Creador. El no estaba interesado en casa para habitar, sino en construirle a David casa y se lo hace saber a través del profeta Natán, pero la casa que Elohim le construiría a David, no sería un sitio para habitar sino una descendencia que siempre estaría en el trono de Israel y a través de la cual vendría el Mesías. Cuando Yeshua es engendrado en María, Elohim empieza a construirle casa a David. Luego Elohim le dice a David: “levantaré descendencia después de ti, a uno de tus hijos… el me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente” – 1Crónicas 17:11-12. La resurrección del Mesías es cuando Yeshua empieza a construirle casa (descendencia) a Elohim. “He aquí Yo y los hijos que Elohim me dio” – Hebreos 2:13. Mucho antes de que existieran edificios con paredes y techos, una casa era una familia. El hombre había estado construyendo casas de la forma antigua por mucho tiempo, en 9 meses llegaba un nuevo miembro y la casa crecía. Pero después llegó alguien confundiendo todo y empezó a construir casas de ladrillo para que habitara la otra casa. El templo fue destruido para que la verdadera casa entendiera que lo que sostiene la casa no son los ladrillos, sino el fundamento puesto por Elohim, Yeshua y Su Torah.
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