La parábola de las diez vírgenes es bastante enigmática e intrigante. Parece ser la historia de un gran drama y romance, pero lo más importante es la advertencia y la información que ésta da al pueblo de Elohim concerniente a los tiempos finales.
Habla de cinco vírgenes prudentes y cinco insensatas. Si todas ellas representan a los creyentes, ¿por qué la división? Parece indicar que hay dos grupos de creyentes en la congregación de los santos, y si es así, ¿qué los diferencia? “Lámpara de Yaweh es el espíritu del hombre, el cual escudriña lo más profundo del corazón” – Proverbios 20:27. Todas las vírgenes llevaban lámparas y si la lámpara de Yaweh es el espíritu del hombre, debe haber algo más profundo que diferencie estos dos grupos. Más adelante en la parábola vemos que el problema que las vírgenes insensatas tuvieron cuando se acercó el momento de recibir al esposo fue la ausencia de aceite en sus lámparas – versículos 3 y 8. Salmo 23:5 – “Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. El aceite es símbolo de la presencia del Ruaj HaKoddesh (Espíritu Santo), el cual según proverbios 20:27, escudriña lo más profundo del corazón y nos da testimonio no solo de lo cercano que está el regreso del esposo, sino también de nuestra condición y preparación para recibirlo. Todo creyente en Yeshua sabe de su regreso, pero solo aquellos que tienen su lámpara llena de aceite, reconocen los tiempos y se preparan. Esa es la diferencia. Hoy en día muchos siguen diciendo: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Siempre ha habido guerras, hambre, pestilencia. “Cuando anochece, decís: buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana, hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, mas las señales de los tiempos no podéis” – Mateo 16:2. Palabra dura, preparémonos para que no sea aplicada a nosotros.
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