El temor es una de las fuerzas más poderosas en nuestra vida. El temor puede paralizarnos, hacernos huir ante una amenaza, es decir; nos hace actuar de alguna forma. La palabra temor en hebreo es: “Yare”. Se usa para describir una respuesta emocional a algo, pero en las Escrituras se usa con relación a Elohim y describe: motivación a ciertas acciones.
La palabra “Yare” está formada por las letras: Yod que representa la mano de Elohim; la letra Resh que representa una cabeza / jefe; y la letra Alef que representa a Elohim Todopoderoso. Por consiguiente la pictografía de la palabra “Temer – Yare, nos muestra: La mano de Elohim sobre la cabeza del hombre sometiéndolo a su autoridad. Sabiendo esto, no debe sorprendernos que la Escritura nos advierta sobre no “temer” al hombre. Temer a Elohim, es la fuerza que nos motiva a obedecerle, no es temor a una retribución o castigo, sino un temor que entiende que Elohim es el Rey del Universo y que como tal, nosotros de todo corazón, voluntariamente nos sometemos a Su autoridad. Salmo 25:12 – “¿Quién es el hombre que teme a Elohim (que está bajo Su autoridad)? Él le enseñará el camino que debe escoger”. Salmo 85:9 – “Ciertamente cercana esta su salvación (Yeshua = Salvación) a los que le temen (están bajo Su autoridad)”. Salmo 147:11 – “Se complace Elohim en los que le temen (están bajo Su autoridad), y en los que esperan en su misericordia”. Temámosle, es decir; sometámonos a Su autoridad porque El es Rey, porque sabe que es lo mejor para nosotros, porque somos Su pueblo y le pertenecemos, y recordemos que “Temer = Yare” es un verbo, es decir es una acción y por consiguiente demanda que actuemos. Deleitémonos en Su Torah, viviéndola.
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