Las genealogías son muy comunes en el Tanaj (Antiguo Testamento) y muy importantes para el pueblo hebreo. Mateo inicia su recuento con la genealogía de Yeshua el Mesías hijo de David, hijo de Abraham.
El pueblo de Israel sabía plenamente que las bendiciones estaban conectadas de muchas formas con sus ancestros, por las promesas que Elohim había dado a hombres como Abraham, Isaac y Jacob. En la genealogía de Mateo se evoca la promesa dada a David y a Abraham y necesita mostrar que Yeshua es el objeto de la promesa dada a estos dos hombres. La promesa dada a Abraham es que en él y en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. La promesa dada a David es que un descendiente suyo estaría por siempre en el Trono de Israel. Los judíos han buscado este Hijo de David por mucho tiempo. El titulo de Mesías se enfoca principalmente en el Reinado del Mesías, y es importante saber que el judaísmo no ve este Reinado como algo etéreo o celestial, sino como un Mesías (Ungido) que reinará físicamente en Jerusalén como descendiente de David. En el Tanaj se ungía a los reyes y sacerdotes. Mateo quiere probar a través de su genealogía que Yeshua era ese Rey descendiente de David y por ende reinaría desde Jerusalén un día, y que también era esa simiente de Abraham a través del cual todas las familias de la tierra serían benditas. El propósito de las genealogías según la mentalidad hebrea, no es el de crear un árbol familiar, sino el de mostrar la fuente de las bendiciones, de donde provienen. No es común en las genealogías mencionar a las mujeres, Mateo menciona cinco mujeres de las cuales tres son gentiles injertadas a Israel, representando así a los creyentes injertados, cumpliendo la promesa dada a Abraham que a través de su simiente (Yeshua) serían benditas todas las familias de la tierra.
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