Uno de los pasos de un pacto de sangre, es lo que se llama “cortar el pacto”. En Génesis 15:9-18, vemos exactamente como se hacía. YHWH siempre habla con el hombre en términos que el hombre entienda. Se “corta el pacto” partiendo los animales por la mitad y poniendo las mitades una en frente de la otra.
Las dos partes involucradas en el pacto, se paran en la mitad dándose la espalda, caminan entre las mitades formando un 8 y terminan frente el uno del otro. Esto significa: “estoy muriendo a mi mismo e inicio un nuevo camino con mi compañero de pacto. Luego ambos señalan a su mitad y dicen: “Así me haga YHWH y aun me añada, si tan solo trato de romper este pacto. Que me corte por la mitad y de mi cuerpo a las aves de rapiña”. Las consecuencias por romper el pacto son graves. Este pacto de sangre es un asunto de vida o muerte, es mucho más que decir una simple oración. “Entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas” – Jeremías 34:18 “Y después de las sesenta y dos semanas se cortará la vida al Mesías…” – Daniel 9:26ª. La palabra “cortar” en hebreo es “Karath” = destruir o consumir específicamente en un pacto, cortar la carne y pasar entre las partes. “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que vosotros es partido (cortado)” – 1Corintios 11:24. Es claro que Yeshua es el mediador del pacto de sangre que hemos hecho con YHWH, fue su sangre la que se derramó y fue su cuerpo el que fue partido por nosotros violar la Torah de Elohim. Ya no hay más sacrificio, ya no se partirá ningún otro cuerpo; si persistimos en violar el pacto dice Hebreos que solo queda una “horrenda expectación de juicio” por pisotear al Hijo de Elohim y tener por inmunda la sangre del pacto. “Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio” – Salmo 50:5.
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