Para que se lleve a cabo esta renovación necesitamos recuperar la unidad de alma y mente que Adán tenía y que perdió al desobedecer a Elohim. Necesitamos la mente del Mesías para poder conocer con certeza todo lo que es nocivo para nuestra alma.
Mucha gente aún sigue sufriendo por emociones moribundas, que no terminan de desaparecer por la falta de auto-estima y de paz interior. Continúan viviendo exiliados de ellos mismos, sin poder disfrutar de la verdadera libertad espiritual que se obtiene cuando el Ruaj HaKoddesh transforma nuestro ser e implanta la Torah en nuestros corazones. Lo triste es que muchos ni siquiera se dan cuenta que algo anda mal en su interior, aun no disfrutan de la vida abundante que el Mesías Yeshua prometió a sus discípulos, vida abundante que se obtiene obedeciendo la Torah y haciendo de ella el código de conducta que guía nuestra vida diaria. Es la disciplina de la Torah lo que restaura nuestra alma y mente, es decir desarrolla en nosotros carácter, y la mente de Yeshua que nos capacita para vivir rectamente comprobando la voluntad agradable y perfecta de Elohim para cada uno de nosotros. Para desarrollar ese carácter y fortalecer nuestra confianza en El, Elohim a veces permite que la tribulación toque nuestra puerta. Pablo nos exhorta a no conformarnos, es decir no acostumbrarnos a este sistema del mundo. El pueblo de Israel sufrió y sigue sufriendo porque siempre han querido ser como las demás naciones. Cuando nuestros corazones ya no anhelen los caminos de los gentiles (mundo), seremos inmunes a su influencia. Si el mundo aún apela a tus sentidos, debes empezar a entrenar tu corazón en la construcción de carácter, respeto, honor, disciplina y responsabilidad que son la base de la Torah.
Shabbat Shalom, que tengan un reposo maravilloso
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