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Gota de Amor - Febrero 7/2011

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Elohim, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.  Porque Elohim traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:13-14)


No hay lugar para la desobediencia en la vida de un creyente.  La respuesta correcta de la fe es obediencia a los Mandamientos de Elohim.  Pablo lo explica así: “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley” – Romanos 3:31.

La palabra confirmar viene del G2476 = histeemi = establecer / confirmar / considerar válida.  Es decir, el creyente no debe anular la ley sino considerarla válida y someterse a ella.  Santiago 2:17 dice: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”.  La obediencia es un requisito en la vida de un creyente, hay muchas Escrituras que implican que la salvación debe ir acompañada por la obediencia. Hebreos 5:9 – “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos lo que le obedecen”. Hechos 5:32 – “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Ruaj HaKoddesh, el cual ha dado Elohim a los que le obedecen”.  Santiago 2:24 – “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.  Romanos 2:13 – “Porque no son los oidores de la Torah los justos ante Elohim, sino los hacedores de la Torah serán justificados”.  Santiago 1:22 – “Pero sed hacedores de la Palabra (Torah), y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.  La fe y la obediencia van de la mano, so las dos caras de la moneda.  La verdadera fe producirá los frutos de la Torah porque: “somos hechura suya, creados en el Mesías Yeshua para buenas obras, las cuales Elohim preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”.  Las sendas de justicia trazadas por la Torah.  Apocalipsis 22:12 – “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.  La vida eterna es un regalo dado en base a evidencia tangible de la fe que decimos tener en el Mesías manifestada por la obediencia a la Torah, no solo confesando o proclamando que tenemos fe, más no tenemos obras.  No olvidemos que es el hacedor y no el oidor quien será justificado ante Elohim.

 

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