La vida no consiste en el dinero que se tiene, la ropa que se usa, la comida que se come. La vida está hecha de relaciones personales, de cuidar de otros, es lo mismo que la Torah, es vivir nuestra vida para tener relaciones, primero con Elohim y luego con todos aquellos que Él ponga a nuestro alrededor: familia, amigos, comunidad.
La mentalidad de una persona, o aquello que la preocupa dice mucho de ella. Si nuestra mente está enfocada en posesiones, nuestro corazón solo buscará acumular, nuestra confianza y seguridad estará en lo que tenemos y Elohim ocupará un lugar secundario en nuestra vida. Es imposible servir a Elohim cuando estamos tan ocupados con las cosas materiales. Nuestra mente siempre estará centrada en las posesiones y en el temor de perderlas. Pero cuando nuestra confianza está en Elohim y en la seguridad de que El está en control de las circunstancias, podemos descansar y estar tranquilos aun cuando tengamos escases de cosas porque sabemos que El nos proveerá de todo lo que necesitamos y teniendo esta mentalidad y sin nada que estorbe nuestros pensamientos y expectativas, lo único que nos queda es el Reino de Elohim y su justicia. Debemos hacer a un lado toda preocupación y movernos hacía la búsqueda de Su reino y Su justicia; eso es lo que la Torah, los Profetas y los Escritos enseñan. “Encomienda a YHWH tu camino, y confía en él, y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante YHWH, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manea alguna a hace lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en YHWH, ellos heredarán la tierra” – Salmo 37:5-9.
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