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Gota de Amor - Junio 1/2011






“Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo” (Isaías 52:1)


Hace 44 años, en un día como hoy, después de seis arduos días de guerra, Jerusalén, la Ciudad del Gran Rey, vuelve a manos de la descendencia de Jacob. El Día de Jerusalen es celebrado el 28 de  Lyyar para conmemorar la reunificación de Jerusalén.  Jerusalén ha sido el punto de la discordia, el enemigo siempre ha querido tomarla. “Oh Elohim, vinieron las naciones a tu heredad; han profanado tu santo templo; redujeron a Jerusalén a escombros… Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores” – Salmo 79:1-4. “Oh Elohim, no guardes silencio; no calles, oh Elohim, ni te estés quieto. Porque he aquí que rugen tus enemigos… han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel” – Salmo 83:1-4. Quieran o no, Jerusalén le pertenece a Israel. No es un capricho de un pueblo, es un designio divino. Jerusalén es la Ciudad del Gran Elohim. El la ha escogido para que Su Hijo Yeshua reine desde allí a las naciones. “He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén” “Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén” – Zacarías 12:2 y 9. Oremos por la paz de Jerusalén, somos prosperados quienes la amamos – Salmo 122:6.

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