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Gota de Amor - Junio 16/2011

“Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas” (Éxodo 27:20)


En la antigüedad la edad madura representaba una vida llena de Torah, de mandamientos, de conocimiento y de sabiduría.  Así, que, son la olivas maduras las que producen el aceite más puro y fino.

Las olivas jóvenes, inmaduras no podían proveer esta calidad de aceite; ni aún las demasiado maduras, aunque crecieran juntas año tras año, de estación en estación compartiendo la lluvia, el viento y el sol.  Igualmente nosotros, día a día recibimos instrucción, Torah, pero no todos crecemos igualmente.  ¿Por qué unos crecen y otros no? Simplemente, tiene que ver con el lugar donde están las olivas.  Israel vivía en el desierto, ¿dónde iban a encontrar las mejores olivas? ¿En el desierto? Los olivos viven hasta 700 años, crecen en terreno rocoso y difícil, necesitan poco agua y un solo olivo puede producir hasta veinte galones de aceite.  Disfrutan de las noches frías y del viento.   El problema con muchos hoy, es que quieren vivir en terreno liso, fácil, sin dificultades, con todo lo necesario a la mano, y tales condiciones no producen crecimiento sino pereza y auto-complacencia.  Si nuestra vida no es machacada como las olivas, es muy difícil que el verdadero carácter salga a la luz y sea pulido, es muy difícil que brille en nosotros el aceite puro del Ruaj para que otros sean iluminados y guiados al verdadero Camino.

 

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