Adán y Eva tenían comunión con YHVH porque tenían Su Ruaj desde el principio. Cuando ellos pecaron, perdieron el Ruaj de YHVH, y fueron echados de Su presencia. Por su misericordia y gracia, YHVH decide establecer un nuevo tipo de relación con el hombre caído.
Esta relación solo es posible por medio de un pacto que cubriera nuestro estado de hombre caído, y nos preparara para que nuestra relación creciera hasta llegar a una relación completa con El. El pacto existe debido al pecado, y su propósito es cubrirnos para que podamos acercarnos a YHVH, y limpiarnos para poder estar en Su presencia. El pacto consta de tres partes: 1. La promesa. 2. El sello. 3. El documento o escritura. Elohim le hizo la promesa a Adán y Eva – “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza y tu le herirás el calcañar” – Génesis 3:15. La sello con Abraham – “A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: y a tu simiente, la cual es el Mesías” – Gálatas 3:16. Ahora, los pactos se sellaban con sangre y YHVH selló el pacto con Abraham cuando le ordenó cortar los animales por la mitad – “En aquel día hizo YHVH un pacto con Abram…” – Génesis 15:7-18. Y lo escribió o documento a través de Moisés – “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas de testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Elohim” – Éxodo 31:18. Los mandamientos fueron escritos en piedra, implicando que permanecerían para siempre. Este pacto prometido, sellado y escrito fue hecho con la simiente de Abraham, Isaac y Jacob quien llegaría a ser la nación de Israel a través de la cual vino el Mesías quien fue la simiente prometida en Génesis 3:16. Este pacto fue extendido a todas las naciones por medio de la obra del Mesías y por el poder del Ruaj.
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