Jeremías 52, nos dice que Judá también sufrió por sus pecados contra YHVH. Durante los años 605 – 586 A.C., los babilónicos bajo el mando de Nabucodonosor invadieron el Reino de Judá tres veces. En el año 586 A.C, destruyeron a Jerusalén, capturaron al Rey Sedequías y ejecutaron los oficiales.
La Casa de Judá fue llevada cautiva a Babilonia. “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años” – Jeremías 25:11. La Casa de Judá fue libre de su cautividad en el año 536 A.C. El libro de Esdras nos cuenta que después de setenta años de cautividad, Ciro rey de Persia/Babilonia anunció a los sobrevivientes de la cautividad que YHVH lo había designado a él para reconstruir el Templo en Jerusalén. Se le permitió a los exiliados regresar a Jerusalén a ayudar a reconstruir el Templo. Un remanente de Judá, Benjamín y de Levitas regresaron a su tierra. Muchos no regresaron y eventualmente fueron a otras tierras. En esas tierras, ellos son visibles como judíos, ya que siguen observando la Torah. Mientras que la Casa de Israel permanece invisible y perdida ya que ha adoptado religiones paganas y ha asimilado culturas gentiles. En el año 63 A.C -- 70 D.C, fue la invasión Romana. El reconstruido Reino de Judá, fue llamado Judea. El ejército romano invadió a Judea en el año 63 C., capturaron a Jerusalén y el Templo, entraron al lugar Koddesh (lugar Santísimo). Judea, fue sometida a Roma. Cuando Yeshua vino a la tierra, Judea seguía bajo el yugo romano. Sus discípulos pensaron que El había venido a liberarlos de la opresión de Roma, como el ansiado Mesías de Israel. Pero el “HaTikvah Yisrael”, la Esperanza de Israel, mira el tiempo cuando las doce tribus sean restauradas bajo el Mesías y la nación de Israel sea sanada y hecha una de nuevo. “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” – Hechos 1:6. La ocupación romana duró hasta el año 70 D.C. De Mayo a Septiembre de ese año, hubo una revuelta judía. El castigo de Roma fue horrible. 500 judíos eran crucificados diariamente fuera de la ciudad de Jerusalén. El 9 de Av, los soldados romanos entraron al lugar Koddesh (lugar Santísimo) a saquear sus tesoros. Incendiaron el Templo hasta destruirlo y no ha sido reconstruido hasta el día de hoy. Los judíos que quedaron, fueron dispersados fuera de su tierra y no regresaron hasta 1948 D.C., cuando Israel volvió a ser nación. Continua
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