En el versículo 5 Elohim le hace una promesa directamente a Josué: “Nadie te podrá hacer frente… como estuve con Moisés, estaré contigo”. Josué debía tener coraje concerniente a dos cosas en particular: la tierra y la Torah.
Primero, la tierra no iba se entregada a Josué; Israel tendría que pelear por ella, tendría que hacer Guerra Santa, establecida por YHVH contra los malvados habitantes de la tierra de Elohim que debían ser echados. Josué iba a tener días malos, muchos israelitas morirían en el proceso, pero no debía olvidar que Elohim estaría con él hasta obtener la victoria. YHVH lo había llamado y Su voluntad se cumpliría. La segunda área que demandaría coraje de Josué, era la Torah. Josué debía cuidar de observarla, guardarla, obedecerla completamente. No podía apartarla de su boca, ni de su corazón. Debía meditar en ella de día y de noche. Necesitaría coraje porque como en los tiempos de Moisés, muchos serían obstáculo y pelearían encarnizadamente contra la verdad. Josué, al igual que Moisés, se desanimaría de estar constantemente exhortando y confrontando al pueblo para que permanecieran fieles al Único Elohim y a Su Torah. Muchos, hoy en día, experimentan lo mismo y necesitan coraje, pues son constantemente acusados de ser legalistas, de abandonar la gracia y escoger la ley como medio de salvación, o de estar en un culto o ser herejes. Muchos son acusados de tratar de ser judíos, o aun peor, proclamar que Yeshua fue judío, vivió como judío observando la Torah, cuando la Torah fue abolida. La batalla de Josué por Canaán es un modelo de la batalla que los redimidos de Elohim pelean en la tierra. Nuestro caminar con YHVH, es similar a una Guerra Santa que terminará cuando nuestro Mesías Yeshua ponga su pie en el monte de los Olivos y lleve a cabo la batalla final en el valle de Meguido. Tendremos momentos difíciles pero El ha prometido estar con nosotros hasta el fin. La Batalla por la tierra y por la Torah no ha terminado, pero la victoria es segura.
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