“Yo soy la luz, el que me sigue no andará en tinieblas” (Juan 8:12)
Todos conocemos las flechas, son indicadores maravillosos y todos las seguimos seguros de que nos van a llevar al lugar que buscamos. Las hay en las ciudades, carreteras y aun dentro de los edificios. Nadie duda de ellas y no nos importa si tenemos que girar, las seguimos confiados sin importar que pueda haber al otro lado. Si voy para Bogotá, sigo todas las flechas que digan Bogotá, pero la flecha no es Bogotá, es solo un indicador que me llevará allí. Estoy segura de que hasta aquí todos están de acuerdo conmigo. La gran pregunta ahora es: ¿Por qué nos cuesta tanto seguir las flechas divinas, los indicadores de Elohim que nos señalan el camino a seguir, que decisiones tomar y cómo actuar en determinadas circunstancias? La Torah es la guía más maravillosa, es la flecha divina que Elohim dejo a Su pueblo para que no ande perdido, divagando, sin saber que camino tomar. Sigamos la flecha, no esperemos a estar en problemas para preguntarle a YHVH: ¿Por qué? cuando ni siquiera lo hemos involucramos en nuestras decisiones. Podemos estar seguros de que si seguimos Sus flechas y aun termináramos en el lugar que no deseamos, debe haber una buena razón para estar ahí, y a Su debido tiempo nos la revelará.
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