“Porque el fin de la ley es el Mesías, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4)
Este es tal vez el versículo más horriblemente traducido en el Nuevo Testamento, y aparece así en casi todas las ediciones de las Biblias. La palabra “fin” no es la traducción correcta de la palabra griega “Telos” – G 5056 que significa: Objetivo – propósito – punto definitivo. El versículo se leería así: “El propósito/objetivo de la Torah es el Mesías…”. Los traductores cristianos en vez de dar la correcta interpretación, han insertado un término diferente dándole un significado ambiguo a la frase “fin de la ley” tal vez para apoyar el falso punto de vista de que Pablo, según ellos, enseñaba que la Torah había sido abolida por el sacrificio de Yahshua. La fe en el Mesías Yahshua, no anula la Torah – Romanos 3:31 – “¿Luego por la fe invalidamos la Torah? En ninguna manera, sino que confirmamos la Torah”. El trasfondo de la carta a los Romanos con relación a este punto es que si una persona sigue la Torah en fe, dicha persona reconocerá a Yahshua como Mesías ya que él es la Torah hecha carne, él es el objetivo de la Torah. Hoy en día, los creyentes en Yahshua que guardamos la Torah, somos acusados de tratar de poner a la gente bajo la esclavitud de la ley, o según ellos; volviendo al antiguo camino de salvación por obras. Este argumento es totalmente erróneo ya que nunca ha habido un camino de salvación por obras antes de Yahshua. La salvación siempre ha sido por fe, como Elohim mismo lo ha definido, y nos ha dado solo una revelación (Torah) para vivir esta fe y para aprender cómo ser conformados a Su imagen.
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