“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16)
Como creyentes estamos en un proceso, en construcción. Desde que el Ruaj Hakodesh imprimió la Torah en nuestro corazón, ha estado trabajando con perfecta sabiduría y poder sobrenatural para hacernos una nueva criatura, transformar nuestro carácter, hasta cierto punto nuestra personalidad y aun nuestro cuerpo físico. Como dice Pablo, nuestro hombre exterior con sus debilidades se va desgastando, pero una nueva vida habita en esta vasija de barro, y esa vida está constantemente trabajando creando un efecto profundo y transformador en el cuerpo que la contiene. El Ruaj está imprimiendo a través de la Torah la manifestación de YHVH en nosotros. YHVH conoce todo lo que comprende nuestra vida desde el momento de la concepción, nuestros dones, habilidades, fortalezas, debilidades, heridas y todas las características de nuestra personalidad. Él quiere pulir nuestras habilidades y fortalezas, fortalecer nuestras debilidades y sanar nuestras heridas. Quiere usar todos nuestros dones para Su obra. Puede ser duro y a veces desalentador especialmente cuando toca áreas que no deseamos cambiar, pero cuando veamos la obra completa, entonces sabremos que solo Él podría transformar un pedazo de chatarra en joya para Su corona.
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