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Gota Diaria 27-11-2025

“Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que YHVH ha mandado” (Éxodo 35:10

 

Vale la pena repetirlo: nuestro destino eterno es una elección que YHVH ha dejado a nuestra discreción.  Pero, nuestro papel o función, una vez que hemos entrado en los vínculos del Pacto con YHVH, y hemos sido injertados y hechos parte del pueblo de YHVH, sigue siendo una prerrogativa divina.  Todos recibimos talentos – habilidades que debemos desarrollar para la gloria de Elohim y para el crecimiento del cuerpo del Mesías.  Ahora, no todos recibimos los mismos talentos, unos reciben diez, otros cinco, etc., y no es una vergüenza ser el menos talentoso, sino el no estar dispuesto a usar el talento recibido.  La construcción del Tabernáculo nos provee una clara demostración de este principio.  Se necesitó de una gran variedad de expertos para hacer todo el trabajo del Tabernáculo, sus utensilios, las vestiduras de los sacerdotes, etc., y todos trabajaron en armonía por un objetivo común, según el Plan Maestro del Creador.  Pero, aunque estamos unidos en propósito y destino, somos bien diferentes en cuanto a la función o habilidad.  YHVH le ha asignado a cada uno de Sus hijos una labor.  En la obra del Tabernáculo, unos fabricaban los muebles, otros los cubrían con oro.  Nadie lo hacía todo, nadie trabajaba para sí.  Esto nos enseña que en el Reino de Elohim no hay “llaneros solitarios” y que todo lo que hacemos afecta la vida de otros y la obra que se está haciendo, por consiguiente, debemos hacer lo mejor para la gloria de Elohim.  Pero si paramos de aprender, corremos el riesgo de volvernos obsoletos en la obra. YHVH quiere piezas valiosas, pulidas en las tormentas para Su Templo. 

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